miércoles, 29 de agosto de 2018

20º ANIVERSARIO DE LA CONSAGRACIÓN DE LA CAPILLA ESPIRITU SANTO



El miércoles 19 nuestra Capilla celebra el 20º aniversario de su consagración. Conocemos los motivos por los cuales se quiso esta Capilla: nuestro territorio parroquial está cruzado por la ferrovía y la zona Oeste quedaba aislada. Esa fue la causa principal. Tal como venimos tomando conciencia en esta preparación al Jubileo, el lugar de culto es un centro desde el cual tiene que irradiarse la “evangelización” en la zona de influencia y no simplemente ser un centro de servicio cultual (esta perspectiva es importante pero no puede ser la única).

La Capilla es parte una Comunidad más grande, la de San Jorge. No lo podemos olvidar y tampoco desentendernos pues hay algo más grande que nos une: ¡ser una Familia Parroquial!

Muchas son las circunstancias que vale la pena recordar: ¡Cuánta buena voluntad, cuánto trabajo y esfuerzo llevó el poder terminarla y consagrarla! ¡Con cuanto cariño se trabajó, de un lado y del otro! ¡Cuánta ayuda, gracias a Dios, tuvimos de los amigos de Brescia, Italia, para poder llegar a la concreción de la misma! En este 20º aniversario tenemos la oportunidad de agradecerles a todos con una oración que elevada al Espíritu Santo para que los asista, los proteja y los sostenga en las dificultades de la vida. Todo fue hecho con amor y “amor con amor se paga”.

Por supuesto, muchos que no estuvieron o que no pudieron participar de aquella intensa labor no tienen conciencia de lo que se implicó, entonces, para que se conozca y se reconozca, hacemos memoria y, paralelamente, con la oración permanecemos en comunión con todos los que dieron y dan tanto por ella.

No podemos olvidar tampoco los que desde hace más de 20 años siguen cuidándola y buscando que cumpla su objetivo. No los nombramos, les agradecemos: sabemos quiénes son y lo que realizan. Dios es buen pagador…


Finalizamos este artículo sobre el aniversario de la Capilla con una poesía de una de las protagonistas del trabajo en la Parroquia y para la Capilla.
Este poema expresa sentimientos y reflexiones muy valiosos:

Capilla pequeña “Espíritu Santo”

Capilla pequeña “Espíritu Santo”
Fuiste inaugurada hace ya ocho años.
Anhelo pendiente desde largo tiempo.
Hoy estás presente, te alzas en el barrio,
muchos feligreses a tu altar llegaron…
Proteges y aguardas
a quien en tu ámbito busca amor y amparo.
Encierras secretos, plegarias y salmos.
Custodias solemne
el Santo Sagrario…
Al cruzar tu puerta el alma se alegra
bajo la tutela del Señor amado.
Tu misión conmueve.
Eres una roca donde se edifica
el valor humano…
Dios quiera que siempre puedas cobijarme
y en tu interior pleno
muy serenamente
encuentre a mi hermano…

                                                     María Elena Suarez de Paloni





AVISO IMPORTANTE

Como no puede ser de otra manera, este nuevo aniversario ha de ser un momento especial… ¡¡¡son 20 años!!!!
Por eso la pequeña Comunidad del Espíritu Santo está preparando una reunión para festejar juntos, pero será  en el mes de octubre, ya que esperamos que para esa fecha esté de regreso el P. Darío, quien tuvo mucho que ver en la creación de nuestra querida Capilla.
En el próximo Boletín, informaremos horarios de celebración y otros temas inherentes a la misma.
¡¡¡A prepararse para compartir este momento especial!!!


MUCHAS GRACIAS….

PREPARANDO EL JUBILEO DE NUESTRA PARROQUIA




SETIEMBRE: MES DE LA BIBLIA

Preparar el Jubileo de nuestra Comunidad significa revisar nuestra vida cristiana en los elementos más importantes que hacen de nuestra Gran Comunidad lo que Jesús soñó: Eucaristía y Palabra. En el mes de junio y con motivo de la Fiesta del Corpus Christi, hablamos de la Eucaristía. Este mes de setiembre, revisaremos el elemento que permite la realización de la Eucaristía: la PALABRA. De hecho, “la Palabra se hace Carne”.
Mucho se habla hoy de la importancia de la Palabra de Dios para el que quiere caminar cristianamente. Cincuenta años atrás se hacía más hincapié en que lo importante era recibir todos los sacramentos, por este motivo, el desconocimiento de la Palabra era total para la mayoría de los cristianos. El tema se plantea no en cuanto oposición, sino como integración; como inclusión, antes que separación; en resumen, como “unidad”. Pero después de medio siglo: ¿vemos que la Palabra de Dios es “pan” para los cristianos? ¿La valoramos y nos interesa conocerla y entramos en ella?
Señalemos unos pocos datos para comprender los cambios que se dieron en estos años y que expresan su importancia: librerías y parroquias se inundaron de ejemplares de la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento); se dio relevancia, durante la Celebración de la Misa, a las dos mesas: la de la Palabra (Ambón) y la de la Eucaristía (Altar); toda catequesis, que antes implicaba un conjunto de nociones elaboradas, parte hoy de la Palabra de Dios; las homilías son ahora una explicación actualizada de la misma Palabra; los valores o criterios cristianos se fundamentan y proponen a partir de lo que enseñó y vivió Jesús; etc.
Todo este esfuerzo se experimentó a nivel general, pero en el ámbito particular ¿funciona esto así para mí? Este mes constituye una propuesta que la Iglesia nos hace nuevamente para que cada uno se coloque frente a la Palabra de Dios y la vaya tomando como “alimento” diario. Es un ejercicio que tiene por finalidad dejarnos “penetrar” por ella, como dice San Pablo, como espada de doble filo, para que así como la Palabra creó el universo y al hombre (rever la Creación) esa misma Palabra nos vaya “recreando” permanentemente.

A continuación se presenta un método simple, llamado “Lectio divina”, que nos ayuda a “encontrarnos” con Jesús en la Palabra. La Lectio Divina nos propone que, después de la lectura atenta de un breve texto bíblico elaboremos:
1.    ¿Qué dice objetivamente el texto en el contexto?
2.    ¿Qué me dice en mi contexto?
3.    ¿Qué le respondo?, ¿con qué actitud?
4.    Cierre del ejercicio: hago mi oración de agradecimiento, de pedido, de perdón, arrepentimiento, etc.

La propuesta final consiste en que, durante este mes de setiembre, nos comprometamos en el ejercicio del encuentro con la Palabra, para que el mismo redunde en beneficio nuestro y de todos, y que nuestro Jubileo marque un antes y un después con relación a ella, la que “nos re-crea” personal y comunitariamente. Por último, el ideal sería poder compartirla semanalmente con otros, conformando pequeños grupos de reflexión y ejercicio de la Lectio Divina.

colecta mas por menos


MARIA NOS CONVOCA EN SU CASA DE LUJAN PARA QUE ABRAMOS NUESTRAS MANOS Y NUESTRO CORAZÓN PARA UNA RELACIÓN FRATERNA CON TODOS

Hermanos:
El Papa Juan Pablo II, nos enseña con mucha razón y certeza: “La identidad cristiana exige el esfuerzo constante por formarse cada vez mejor, pues la ignorancia es el peor enemigo de nuestra fe. ¿Quién puede decir que ama de verdad a Cristo si no pone empeño por conocerlo mejor y conocer sus enseñanzas?”.
La mejor manera de conocerlo es a través del libro que nos habla de Él: El Nuevo Testamento. ¡Es su Palabra! No se trata simplemente de un libro de lectura, es más bien la oportunidad genuina de dejarse inundar por lo que dice. La carta a los Hebreos (4, 12-13) explica: “La Palabra de Dios es rica y eficaz”; es rica, de una riqueza inagotable, ya que hace más de dos mil años que permite seguir descubriendo novedades y porque va dando respuestas a las distintas situaciones. Es eficaz, porque actúa como una semilla cuando cae en tierra fértil, por sí sola al comienzo, y mejor todavía cuando encuentra la preocupación e interés de quien la recibe; el objetivo por la cual se nos dona es  transformarnos”, configurándonos con lo que es la Palabra: Cristo.
En los primeros siglos de la Iglesia, San Jerónimo, el primer traductor de la Biblia nos aclara: “El desconocimiento de la Palabra es el desconocimiento de Cristo” pues la Palabra y Cristo son la misma realidad o persona.
¿A qué viene todo esto?, ¿qué quisiera transmitir en esta carta?: que es imperioso para la vida de la Iglesia que cada uno se preocupe por cultivar la relación con la Palabra porque es la relación con el mismo Cristo. Así lo entendió San Juan cuando nos regaló el Prólogo de su Evangelio: “La Palabra se hizo Carne y habitó entre nosotros” (Juan 1, 14). De la misma manera, la celebración dominical y pascual, propia de los cristianos, tiene dos mesas: la de la Palabra y la de la Eucaristía (Pan y Vino = Cuerpo y Sangre). Siempre van juntas, nunca separadas.
La renovación de nuestra Comunidad Parroquial tiene que tener siempre como cimiento verdadero la Palabra de Dios, escuchada y practicada (Mateo. 7, 24-27).

Que Dios los bendiga.

viernes, 18 de mayo de 2018

La Comunidad se fundamenta en la fe y transmite la fe

Al hablar de Comunidad de fe, estamos incluyendo dos rasgos esenciales: primero que se trata de una “comunidad de fieles”, es decir una comunidad cristiana para lo cual es indispensable la fe en Jesucristo. No hay comunidad si no hay adhesión a Jesucristo. Recordemos que la fe es un don gratuito de Dios que nos llega por medio de la predicación, el anuncio de alguien: “la fe nace de la predicación y la predicación se realiza en virtud de la Palabra de Cristo” (Romanos 10,17)
Segundo,   que la Comunidad tiene como tarea evangelizadora el transmitir y educar la fe de sus miembros, porque ella es el “ámbito ordinario donde se nace y se crece en la fe”: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia (el Evangelio) a toda la creación” Mc. 16,15 y directorio general de catequesis, 257.
Podemos entonces decir que la Comunidad la integran los bautizados, que confiesan el mismo Credo y comparten la misma Mesa de la Palabra y del Pan” (Dei Verbum 21).
La fe es entonces el factor constituyente de la Comunidad Parroquial. Conviene dejar muy en claro que ningún otro factor social, psicológico, doctrinal, etc. define la naturaleza de la parroquia. Ésta está integrada por los que tienen fe y, a su vez tiene la misión de transmitir la fe. ¡Tarea importante de evangelización!
Si la fe es clave para vivir el sentido de comunidad y participar en ella, revitalizarla, profundizarla, hacerla operativa en el compromiso es fundamental que ella sea una comunidad cristiana. Sin esa fe la comunidad queda devaluada como comunidad eclesial, prevaleciendo más lo sociológico que lo espiritual.
Es por ello necesario “que todos volvamos a descubrir por la fe, el verdadero rostro de la comunidad cristiana, o sea el “misterio” mismo de la Iglesia presente y operante en ella” (Christifides Laici 26). La fe es la llave que nos introduce en el misterio trinitario de Dios y de su obra salvadora, presente en la Iglesia.
La revitalización de la Comunidad parroquial, conlleva que quienes la integran redescubran la fe, sean conscientes que es la fe de la Iglesia (y no la propia) y vivan en coherencia con ella.
De hecho, lamentablemente, la fe de muchos de los fieles está desvirtuada, poco integrada en comunidad y muy lejos de influir en la vida. Así se expresaba Juan Pablo II: “grupos enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y de su Evangelio” (Novo Millenio Ineunte 40). Frente a esta realidad la respuesta pastoral en la comunidad no es otra que poner el acento evangelizador en la educación de la fe de los fieles.
Así también se expresaba Juan Pablo II: “Las identidad cristiana exige el esfuerzo constante por formarse cada vez mejor, pues la ignorancia es el peor enemigo de nuestra fe. ¿Quién puede decir que ama de verdad a Cristo, si no pone empeño por conocerlo mejor?”
Es importante, que ante dicha situación, personalizar la fe en Alguien, que es Jesucristo, y de alguien, que es el “cristiano”. Tomar conciencia del seguimiento a Jesucristo. La Comunidad cristiana es la comunidad de discípulos.
La Comunidad está llamada a anunciar y desarrollar este perfil de cristiano: el seguimiento a Jesús, el ser su discípulo.
“No se comienza, dice el Papa, a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (Deus  Caritas Est,1)
En segundo lugar, la Comunidad es –por naturaleza y misión-  transmisora de la fe, y por lo tanto su naturaleza es evangelizar en orden a despertar la fe y facilitar el crecimiento en ella. La comunidad ha de asumir tanto el primer anuncio –dada la falta de evangelización de sus fieles-, como la actividad catequética. Recordemos lo que el Papa Francisco decía a los del movimiento neocatecumenal en la Plaza S. Pedro: “hay que evangelizar a los bautizados no cristianos…”
El ministerio de la Palabra es una tarea urgente. Nos enseña S. Pablo: “El hecho de predicar no es para mí un motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mi si no anuncio el Evangelio!” (1 Cor. 9,16).
También nos dice el Papa: “Alimentados de la Palabra para ser servidores de la Palabra en el compromiso de la evangelización, es indudablemente una prioridad para la Iglesia al comienzo del nuevo milenio” (Novo Millenio Ineunte 40). “Allí donde no se forma a los fieles en un conocimiento de la Biblia según la fe de la Iglesia, en el marco de su Tradición viva, se deja de hecho un vacío pastoral, en el que realidades como las sectas pueden encontrar  terreno donde echar raíces…”. (Directorio General de Catequesis 257). Y de hecho vemos que es así.    
La Comunidad ha de revalorizar la Iniciación cristiana, en su dimensión catequética, y todo proceso catecumenal, de forma que se garantice la educación integral en la fe (Catechesi tradendae 20).
La Comunidad ha de autoevaluarse, con realismo, sobre la valoración pastoral que da a la “educación de la fe”, esto es, qué tiempo, personas y recursos dedica a tal fin. Esta prioridad de la pastoral de la comunidad parroquial exige el “consagrar a la catequesis sus mejores recursos en hombres y energías, sin ahorrar esfuerzos, fatigas y medios materiales…” (Catechesi tradendae 15).


Carta de presentación

Nos estamos preparando para el Jubileo de nuestra Comunidad Parroquial. Es un hito muy importante en el camino de la vida cristiana.
Nuestra Comunidad tuvo su momento de inicio con los Salesianos, esto no lo podemos olvidar. Fue un momento muy importante y que puso las bases para que en el 1969 iniciase su camino diocesano. Hacer memoria es importante para construir el futuro. Nunca olvidar o desmerecer el origen…
Tampoco podemos pretender que “comenzaremos de cero”. Estos últimos 50 años fueron y son importantes para nuestra vida Comunitaria. Tampoco los podemos minimizar u olvidar. Son parte de “nuestra historia”. “Un pueblo sin memoria, no tiene futuro”. Esto lo sabemos… Y lo mismo podríamos  decir de nuestra Comunidad parroquial. Por eso es bueno preguntarnos ¿cómo llegamos hasta aquí? y bucear en el pasado…, conocer nuestra historia.
No hacemos “borrón y cuenta nueva” y comenzamos nosotros. ¡No! Los tiempos han cambiado, nosotros también y entonces tenemos que volver a las fuentes para continuar el camino, hacer una nueva etapa.
Antes que nada, para no equivocarnos y caminar con seguridad tenemos que mirarnos en el Evangelio o Nuevo Testamento. Es el fundamento, la novedad. Jesús es ese Evangelio; y Él es “camino, verdad y vida”.
Luego ver cómo ese Evangelio se encarna en las distintas épocas de nuestra historia con sus aciertos y errores. ¡Somos también humanos! Por eso además del Evangelio, nos tenemos que mirar en las enseñanzas de la Iglesia que como “madre y maestra” nos va guiando. ¡Esa es su responsabilidad!
Es así que en estos meses que vienen, comenzando con éste de abril, donde celebramos la Consagración de nuestro Templo, signo de la “casa familiar” y la Fiesta de nuestro Patrono S. Jorge, les iré presentando algunos aspectos o “el Perfil de una Comunidad Parroquial”. Es para la reflexión personal y familiar por ahora; más adelante lo haremos comunitariamente. Veremos la forma. Pero ahora es bueno concientizarnos sobre estos distintos temas que son los que nos tienen que orientar y unificar.
Quiero hacer una aclaración: son temas que se conocen y los fui adaptando. La diócesis de Hueva en España, los hizo suyos para esta etapa de “La Nueva evangelización”. Por eso los podemos aprovechar… También una parroquia de Lanús los aprovechó para relanzar su Comunidad. Es un elemento importante para no desaprovechar en esta nuestra Preparación.
Es mi deseo que aprovechemos estos temas y todos los que nos sentimos parte de esta familia cristiana pongamos un poco de interés y entusiasmo para hacerlos nuestros en bien de todos.
Por último: yo no tengo los mails de muchos. Por eso les pido si ustedes saben que esto le puede interesar a otras personas de de nuestra Comunidad, se lo trasmitan. Gracias
Recordemos lo que Jesús nos dijo: “Busquen el Reino de Dios y su justicia, y todos lo demás se les dará por añadidura”.
Darío