DESDE ITALIA
Queridos amigos:
Antes que nada, gracias por el recuerdo y por las
oraciones con motivo de mis primeros 40 años de presbiterado y 66 de edad.
Estos días fueron de bendición para mí.
Como ya les había dicho, el hecho de regresar a Italia
con motivo de estos acontecimientos tiene para mí un gran significado: poder
volver a las raíces de mi vida y de mi vocación. La providencia hizo que en el
mismo día pudiese celebrar los dos eventos.
El sábado 8 por la mañana fui a un Santuario Mariano
aquí cerca. Es un lugar sagrado que tiene un gran significado en mi vida, pues
mi madre, que era muy devota del mismo, después de casarse y al no tener hijos,
iba allí para pedirle esa gracia a la Virgen. Pocos años después aparecimos los tres
hermanos; entonces ella no solo regresó para agradecer sino también para
decirle que “las tres gracias” ya eran suficientes… (sobre todo en ese momento
de la post-guerra). Así fue. Por esta razón, cada dos años regreso a ese
Santuario, pues allí está el origen de mi existencia.