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lunes, 19 de diciembre de 2016

EXAMEN DE CONCIENCIA


EXAMEN DE CONCIENCIA
PARA LA CELEBRACION PENITENCIAL
·        “Comunicar la fe”. Esta es la prioridad de la Iglesia en estos tiempos difíciles y de gran confusión ideológica y religiosa.
·        Esto requiere claridad también en nosotros. Una conciencia limpia y una fuerza interior que solo Dios es capaz de dar. Pero para ello es necesario priorizar lo que Dios quiere y no lo que quieren los que están a nuestro alrededor. “Ustedes están en el mundo pero no son del mundo”
·        Examinémonos sobre los tres grandes dones que nos regaló Dios en el día de nuestro bautismo para confrontarnos con ellos. Esto nos ayudará a renovar, en Navidad, nuestra opción fundamental, madre de las otras decisiones. También nos darán las pautas del proyecto de Dios. Y al revisar nuestras vidas con seriedad, responsabilidad y con deseos de arrepentimiento, le permitirán a Dios regalarnos el don de la misericordia y del perdón. Así, como una Nueva Pentecostés podremos también “comunicar la fe” a nuestros hermanos
Estos son:

·        LA FE: que tiene por objeto al Dios trascendente, al único y verdadero, al que nos creó. Él está para ser el centro de nuestra vida y ser como el motor que da sentido a la existencia y a todos los actos humanos.
·        ¿Conocemos y nos preocupamos por conocer los contenidos de nuestra fe y los aceptamos sin reparos ni restricciones mentales o intelectuales?
·        ¿Nos preocupamos por descubrir las presencias de Dios en nuestro mundo actual, en nuestra familia, en nuestras vidas y en nuestra Comunidad?
·        ¿Alimentamos la fe por medio de la “lectura” del Evangelio para que, como lluvia, empape nuestra vida interior?
·        ¿Tenemos esos “ojos sacramentales” para verlo a Dios Hijo presente en los signos  que Él ha querido para ser canales de su Vida?
·        ¿Aceptamos desde el corazón y la fe a los ministros de Dios que nos transmiten su proyecto o preferimos cortarnos solos pues los vemos sólo humanamente y con más defectos que nosotros?
·        El Dios trascendente se hizo hombre y vive en medio de nosotros. ¿Qué importancia le damos en nuestra vida a la Eucaristía? ¿Tiene ésta la característica de ser “familiar”? ¿Cómo nos preparamos para celebrar nuestra fe en Comunidad? ¿No existe en nosotros la “confusión” de pensar que todo da igual, cuando por ejemplo comulgamos después de haber dejado de participar, como nos enseña la Iglesia, a la misa dominical? ¿Y qué decir cuándo nos manejamos con la “comodidad” o “intereses” más que por buscar construir “la familia de Dios”. ¿No la hemos hecho tan rutinaria que tenemos muchas veces la tentación de desertar, como ya lo han hecho muchos? ¿Somos perseverantes porque reconocemos su importancia?
·        ¿Nos preocupamos por “comunicar la fe” en nuestros hogares, a nuestros hijos, a nuestro alrededor?
·        ¿Cómo nos hemos preparado para celebrar este Santa Navidad?

·        LA ESPERANZA: Apunta hacia el fruto de la Salvación: a la Comunión plena con Dios trinitario y con todos los hombres en la Plenitud del Reino de Dios. Ese apuntar es un “ya” ir construyéndolo.
·        ¿Tenemos la mirada puesta en lo alto para tener claro hacia dónde vamos? ¿Cuál o cuáles son nuestros “ideales”?
·        ¿Nuestras acciones diarias son esos pequeños ladrillos con los cuales construimos el Reino?
·        ¿A pesar de las dificultades y ver que aparentemente nada mejora, somos constantes, perseverantes, motivados por la seguridad en la fidelidad de Dios?
·        ¿Nos manejamos más por “sensaciones”, “simpatías”, “euforias”, “impulsos”, que por paciencia, constancia, responsabilidad, compromiso para ser constructores del Reino en nuestra Comunidad y barrio?
·        ¿Este don de la esperanza lo cultivamos de manera tal que nos fortalezca frente a las adversidades?
·        ¿Educamos, comunicando el sentido de la esperanza cristiana en nuestras familias, para no quedarnos sólo en lo inmediato, pasajero y sólo humano?

·        LA CARIDAD: Es el “Amor de Dios”. Este  don nos invita a buscar y vivir la comunión con El para poderla vivir de “una manera especial y distinta” con los hombres, nuestros hermanos. La caridad busca hacer realidad la oración de Jesús: “que todos sean uno, como Tu y Yo, Padre, somos uno”. Es hacer concreta la fe y la esperanza en cada momento y situación de nuestra vida. “De la abundancia del corazón habla la lengua”
·        ¿Alimentamos el amor al otro en el amor a Dios, dejándonos amar por El, perdonar por El, en una relación personal y diaria?
·        ¿Buscamos con nuestras actitudes ser canales de unidad y no de separación?
·        ¿Hay búsqueda de sinceridad y no de doblez en nuestros comportamientos?
·        ¿Es nuestra la actitud de ver siempre la pajita en el ojo ajeno y estar tan ciegos para no ver la viga en el nuestro?
·        ¿Sabemos comprender los defectos, las caídas, los puntos de vista, los criterios, sin pretender ponernos en jueces sino en compañeros de viaje?
·        ¿Estamos dispuestos a acompañar las iniciativas para el bien común o más bien, si no caen dentro de mi orbita mental, me abro, las critico y no participo?
·        ¿Doy mis aportes para que toda actividad comunitaria, en todos los ámbitos, se realice de la mejor manera?
·        ¿Comprendemos la importancia del compartir, aunque vaya en contra de mis intereses momentáneos y personales, de una manera especial la Eucaristía dominical y los actos que como Comunidad realizamos, porque así estamos expresando el amor mutuo?
·        ¿Sabemos “educar” en familia a vivir esta virtud del amor, puesta por Dios en el corazón de todos por medio del Bautismo?
·        ¿Comprendemos que la Caridad es el don por excelencia que Dios nos dio para la construcción de nuestra Comunidad, como la Iglesia aquí y ahora?
·        ¿Educamos a nuestro alrededor a tomar conciencia del “sentido de pertenencia” no solo afectiva o anagráfica sino efectiva a la Iglesia expresada en la Comunidad?


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PODEMOS TAMBIEN CONFRONTARNOS CON LOS MANDAMIENTOS
1.               Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2.               No tomarás el Nombre de Dios en vano.
3.               Santificarás las fiestas.
4.               Honrarás a tu padre y a tu madre.
5.               No matarás.
6.               No cometerás que degraden la dignidad humana.
7.               No robarás.
8.               No dirás falso testimonio ni mentirás.
9.               No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
10.         No codiciarás los bienes ajenos.

Los Mandamientos los podemos comprender en su positividad y plenitud a la luz de las Bienaventuranzas evangélicas. Las encontramos en los Capítulos 5 – 6 – 7 del Evangelio de Mateo.
Otra confrontación:
PROPUESTAS REALIZADAS EL PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO
¿Cómo nos prepararemos? Algunas propuestas además de las distintas celebraciones y actos del mes de diciembre:
Caminando juntos: hagamos que nuestras Celebraciones no sean solamente para reunirnos, sino para unirnos. Por eso cuidar la puntualidad, la vestimenta, la participación, el saludo, la fraternidad
Edificando: es participar con conciencia. Cada momento de la celebración eucarística es una invitación a construir. El acto penitencial es reconciliarnos entre nosotros con misericordia; escuchando la Palabra la rumiamos pues ella “es útil para  enseñar y argüir, para corregir y para educar en la justicia, a fin que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer siempre el bien” (2 Tim. 16). Edificamos la Comunidad cuando tenemos los mismos principios y somos piedras vivas y ungidas.
Confesando: proclamando en nuestras familias, con nuestras amistades, a tiempo y a destiempo, oportuna e inoportunamente, qué es la Navidad Cristiana. No dejándonos apabullar por la cultura que nos invade sino más bien evangelizándola. Y como nos dice Pablo en la lectura: despertemos, abandonemos, vistámonos, procedamos: “basta de excesos en la comida y la bebida….., no más peleas ni envidias (ni en la comunidad ni fuera de ella). Por el contrario, revístanse del Señor Jesucristo, y no se preocupen por satisfacer los deseos de la carne”
Los invito a que caminemos juntos


jueves, 19 de marzo de 2015

EXAMEN DE CONCIENCIA PARA LA CELEBRACION PENITENCIAL


 “Comunicar la fe”. Esta es la prioridad de la Iglesia en estos tiempos difíciles y de gran confusión ideológica y religiosa.
 Esto requiere claridad también en nosotros. Una conciencia limpia y una fuerza interior que solo Dios es capaz de dar. Pero para ello es necesario priorizar lo que Dios quiere y no lo que quieren los que están a nuestro alrededor. “Ustedes están en el mundo pero no son del mundo”
 Examinémonos sobre los tres grandes dones que nos regaló Dios en el día de nuestro bautismo para confrontarnos con ellos. Esto nos ayudará a renovar en la Noche de la Pascua, nuestra opción fundamental, madre de las otras decisiones. También nos darán las pautas del proyecto de Dios. Y al revisar nuestras vidas con seriedad, responsabilidad y con deseos de arrepentimiento, le permitirán a Dios regalarnos el don de la misericordia y del perdón. Así, como una Nueva Pentecostés podremos también “comunicar la fe” a nuestros hermanos
 Estos son:

 LA FE: que tiene por objeto al Dios trascendente, al único y verdadero. El está para ser el centro de nuestra vida y ser como el motor que da sentido a la existencia y a todos los actos humanos.
 ¿Conocemos y nos preocupamos por conocer los contenidos de nuestra fe y los aceptamos sin reparos ni restricciones mentales o intelectuales?
 ¿Nos preocupamos por descubrir las presencias de Dios en nuestro mundo actual, en nuestra familia, en nuestras vidas y en nuestra Comunidad?
 ¿Alimentamos la fe por medio de la “lectura” del Evangelio para que, como lluvia, empape nuestra vida interior?
 ¿Tenemos esos “ojos sacramentales” para verlo a Dios Hijo presente en los signos  que El ha querido para ser canales de su Vida?
 ¿Aceptamos desde el corazón y la fe a los ministros de Dios que nos transmiten su proyecto o preferimos cortarnos solos?
 El Dios trascendente se hizo hombre y vive en medio de nosotros. ¿Qué importancia le damos en nuestra vida a la Eucaristía? ¿Tiene ésta la característica de ser “familiar”? ¿Cómo nos preparamos para celebrar nuestra fe en Comunidad? ¿No existe en nosotros la “confusión” de pensar que todo da igual, cuando por ejemplo comulgamos después de haber dejado de participar, como nos enseña la Iglesia, a la misa dominical? ¿Y qué decir cuándo nos manejamos con la “comodidad” o “intereses” más que por buscar construir “la familia de Dios”. ¿No la hemos hecho tan rutinaria que tenemos muchas veces la tentación de desertar, como ya lo han hecho muchos? ¿Somos constantes?
 ¿Nos preocupamos por “comunicar la fe” en nuestros hogares, a nuestros hijos, a nuestro alrededor?
 ¿Cómo nos hemos preparado para celebrar esta nueva Pascua?

 LA ESPERANZA: Apunta hacia el fruto de la Salvación: a la Comunión plena con Dios trinitario y con todos los hombres en la Plenitud del Reino de Dios. Ese apuntar es un “ya” ir construyéndolo.
 ¿Tenemos la mirada puesta en lo alto para tener claro hacia dónde vamos? ¿Cuál o cuales son nuestros “ideales”?
 ¿Nuestras acciones diarias son esos pequeños ladrillos con los cuales construimos el Reino?
 ¿A pesar de las dificultades y ver que aparentemente nada mejora, somos constantes, perseverantes, motivados por la seguridad en la fidelidad de Dios?
 ¿Nos manejamos más por “sensaciones”, “simpatías”, “euforias”, “impulsos”, que por paciencia, constancia, responsabilidad, compromiso para ser constructores del Reino en nuestra Comunidad y barrio?
 ¿Este don de la esperanza lo cultivamos de manera tal que nos fortalezca frente a las adversidades?
 ¿Educamos, comunicando el sentido de la esperanza cristiana en nuestras familias, para no quedarnos sólo en lo inmediato, pasajero y sólo humano?
 LA CARIDAD: Es el don de Dios que nos invita a buscar y vivir la comunión con El para poderla vivir de “una manera especial y distinta” con los hombres, nuestros hermanos. La caridad busca hacer realidad la oración de Jesús: “que todos sean uno, como Tu y Yo, Padre, somos uno”. Es hacer concreta la fe y la esperanza en cada momento y situación de nuestra vida. “De la abundancia del corazón habla la lengua”
 ¿Alimentamos el amor al otro en el amor a Dios, dejándonos amar por El, perdonar por El, en una relación personal y diaria?
 ¿Buscamos con nuestras actitudes ser canales de unidad y no de separación?
 ¿Hay búsqueda de sinceridad y no de doblez en nuestros comportamientos?
 ¿Es nuestra actitud la de ver siempre la pajita en el ojo ajeno y estar tan ciegos para no ver la viga en el nuestro?
 ¿Sabemos comprender los defectos, las caídas, los puntos de vista, los criterios, sin pretender ponernos en jueces sino en compañeros de viaje?
 ¿Estamos dispuestos a acompañar las iniciativas para el bien común o más bien, si no caen dentro de mi orbita mental, me abro, las critico y no participo?
 ¿Doy mis aportes para que toda actividad, en todos los ámbitos, se realice de la mejor manera?
 ¿Comprendemos la importancia del compartir, aunque vaya en contra de mis intereses momentáneos y personales,
 de una manera especial la Eucaristía dominical y los actos que como Comunidad realizamos, porque así estamos expresando el amor mutuo?
 ¿Sabemos “educar” en familia a vivir esta virtud del amor, puesta por Dios en el corazón de todos por medio del Bautismo?
 ¿Comprendemos que la caridad es el don por excelencia que Dios nos dio para la construcción de nuestra Comunidad, como la Iglesia aquí y ahora?
 ¿Educamos a nuestro alrededor a tomar conciencia del “sentido de pertenencia” no solo afectiva o anagráfica sino efectiva a la Iglesia expresada en la comunidad?

martes, 17 de marzo de 2015

ESTE AÑO


En el atardecer de la vida, seremos examinados en el amor.

1.- El amor es “reinventar” a la persona amada. ¿Cómo ayudas al amigo, a la persona amada para que pueda realizar su personalidad?                       
2.- El amor es liberador. ¿Qué haces en tu grupo, familia y comunidad para eliminar las esclavitudes que existen y no crear dependencias?                                         
3.- Amar es aceptar a los demás como son. ¿Cómo es tu nivel de aceptación de los que te rodean?          
4.- La sexualidad exige relación con el otro, que es una persona, no un animal ni una cosa. ¿Tratas al otro/a como persona y no como objeto o cosa que puedes dominar, manipular a tu antojo?                           
5.- La humanidad puede cambiar y aparecerá una nueva sociedad. ¿Brindás a diario amor, lo mejor de ti mismo/a a cuantos te rodean?                                               
6.- El amor es darse. ¿Te entregas a los demás sin interés ni cálculos estratégicos?                            
7.- Amar es construir juntos una sociedad feliz. ¿Luchas por establecer una sabrosa convivencia en familia, grupo de amistad, comunidad, ministerio, colegio?       

8.- El amor debe ser tu única asignatura a estudiar en tu paso por este mundo. ¿Cómo va su aprendizaje?
9.- El amor es comprensivo, servicial, educado; goza la verdad y aguanta sin límites. ¿Es parecido tu amor en estos momentos?                                                      
10.- Por amor, hombres y mujeres trabajan, sufren y viven. ¿Tú también vives, estudias, te diviertes, luchas, te comunicas y realizas tu ministerio con amor? 
CUESTIONARIO PARA LA REFLEXION PERSONAL.

Tema de 1 Corintios, capítulo 13.
1.- La caridad es paciente. Aguanta sin límites. ¿Cuáles son mis límites en la paciencia?
2.- La caridad es servicial. ¿Hago de mi vida un servicio voluntario y gozoso?
3.- La caridad no es envidiosa. ¿Me alegro de que el otro crezca y no disminuya?
4.- La caridad no es orgullosa ni arrogante. ¿He renunciado a compararme con los otros? ¿Conozco mis talentos, mis cualidades, que se me han dado para servir?
5.- La caridad no es egoísta. ¿Sé aceptarme y amarme a mi mismo/a como Dios me ama? ¿No me aprovecho de los demás en nada?
6.- La caridad no se irrita. ¿Sé dominar mis instintos de ira o venganza? ¿Sé superar el malhumor?
7.- La caridad no lleva cuentas del mal. ¿Sé olvidar? ¿Pago bien por mal?
8.- La caridad no se alegra de la injusticia, sino con la verdad. ¿Estás por encima de partidismos o particularismos? ¿Defiendes la verdad y la justicia, la tenga quien la tenga?
9.- La caridad disculpa sin límites. ¿Llega tu perdón a la disculpa?  ¿Setenta veces siete?
10.- La caridad cree sin límites. ¿Eres confiado? ¿Hasta cierto punto? ¿Hasta qué punto? ¿Prefieres pasar por listo, a mi no me la dan?
11.- La caridad espera sin límites? ¿Confías siempre en el otro? ¿Le ofreces una nueva oportunidad? ¿Vives en la esperanza?
12.- Comenta en oración personal Dios es amor de 1ª Juan 4,8. “Quien no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor”.

EXAMEN DE CONCIENCIA CUARESMA



El horizonte general de este año es  “El Sermón de la montaña” y sobre ese discurso de Jesús nos queremos confrontar en esta Cuaresma ya que es con las leyes del espíritu que nos da Jesús que vamos creciendo en la “vida espiritual”.
Tendremos oportunidad de revisar nuestra vida a la luz de la Palabra de Dios y sobre todo, reconociendo que no hemos sido siempre fieles a nuestra Bautismo (temática de la Cuaresma), dejarnos inundar de la misericordia de Dios y de esa manera estar dispuestos  a “renovar” nuevamente los compromisos bautismales en la noche del Sábado Santo.
Es así como nos reconciliamos con Dios desde adentro y consecuentemente  con nosotros mismos y con los hermanos.


Vamos ya al grano de la cuestión:

 ¿Somos sal de la tierra  y luz del mundo?
 ¿Nuestra  vida  cristiana es superior a la del no creyente, a la del indiferente?
 ¿No matamos con la irritación, con el insulto, con la maldición? ¿No presentamos muchas veces nuestra ofrenda sobre el altar sin antes habernos reconciliarnos con la persona que hemos ofendido o nos ofendió?
 ¿Con qué mirada nos fijamos en los demás? ¿Es sacramental? ¿Qué buscamos en los demás?
 ¿Qué pensamos del matrimonio, de la familia, de las relaciones familiares?  ¿Cómo se fortalecen las relaciones y cómo educamos al proyecto de Dios con relación a estos temas?
 ¿Cuándo decimos sí, es siempre sí? ¿Cumplimos los compromisos con Dios y con los hermanos? ¿Esos compromisos nacen de la vida cristiana?
 ¿Aplicamos la ley del talión y de la venganza o devolvemos bien por mal?
 ¿Amamos con el amor de caridad (ágape) a los que no nos son tan simpáticos o se convirtieron en nuestros enemigos?
 ¿Cómo es nuestra oración, nuestro ayuno y nuestra limosna? ¿Farisaicos o cristianos?
 El Padre Nuestro con todo lo que transmite, ¿es la preocupación por vivir el proyecto de Dios o es una oración rutinaria y momentánea?
 ¿Lo que hacemos como cristianos, lo hacemos por mero cumplimiento?
 ¿Qué consideramos nuestro “tesoro”?: ¿son las preocupaciones materiales o los valores del Reino?
 ¿La fe (que nos comunicó Jesús) es esa lámpara que crece e ilumina dando sentido a nuestra vida?
 ¿Quién ocupa la atención más importante en nuestras vidas? ¿Dios o las realidades materiales?
 ¿Nuestra fe nos lleva a tener una confianza total en la Providencia de Dios? ¿O por las dudas confiamos más en nosotros mismos?
 ¿Juzgamos con facilidad a los demás y somos ciegos con nosotros mismos?
 ¿Cómo tratamos las cosas sagradas, personas, lugares, objetos, signos sacramentales?
 ¿Nuestra oración es de confianza sabiendo que el Padre sabe lo que necesitamos?
 ¿Hacemos por los demás lo que quisiéramos que los demás hagan por nosotros?
 ¿Pensamos que vivir la fe tiene que ser gratificante y no pide discernimiento y decisiones?
 ¿Preferimos más escuchar lo que no nos complica y exige responsabilidad que las exigencias del evangelio?
¿Entendemos que ser auténticos discípulos de Jesús con la totalidad de la vida es edificar sobre la roca de su palabra y de su ejemplo?

lunes, 16 de marzo de 2015

Reflexión Personal en el Diálogo con el otro



CUESTIONARIO PARA TU REFLEXIÓN PERSONAL EN DIÁLOGO CON EL OTRO/A.











Muchas veces pensamos que vivir en caridad es realizar cosas admirables. Ser un héroe o un santo. Muchas veces son sueños de grandeza. Piensa en las cosas posibles, concretas, y hasta vulgares de cada día...
Repasa, por ejemplo la lista siguiente:
- Hacer que alguien se sienta útil.
- Dejarse ayudar.
- Aceptar una felicitación.
- Aceptar un gesto amistoso.
- Saber decir gracias y no por cumplir.
- En un momento dado, decir la palabra acertada.
- Participar en reuniones, encuentros etc...
- Felicitar de corazón. Ver el lado bueno de las personas y de todo.
- Regalar un poco de tu tiempo, tan precioso.
- Compartir una idea, iniciativa. Si no dirijo yo, nada.
- Adivinar una necesidad o un gusto.
- Respetar un dolor, un silencio...
- Orar por personas o situaciones concretas.

OTRAS TANTAS MANERAS DE NO AMAR Y DE HACER ALGUN DAÑO.
- No saludar.
- No felicitar cuando se merece cualquier éxito.
- No alabar la comida que te han preparado.
- Insultar o decir injurias.
- Reírse de los defectos ajenos.
- Gritar al otro/a, corregir con dureza y frialdad.
- No pedir por quien lo necesita.
- No justificar una negativa.
- Tergiversar lo que el otro/a ha dicho.
- Apropiarse de ideas del otro/a.
- No ser comprensivo con sus debilidades.
- Criticar por costumbre.
- No dejar de poner peros...
- No contar con el otro para nada, aislarlo, marginarlo, dejarlo solo.
- Hacer ver al otro lo poco que vale y que no podrá superarse.
- Obligar al otro a esperar, o a que se rebaje pidiendo un favor.
- Hacerle ver lo mucho que te debe.
- Decir a un enfermo que no tiene solución.
- Decir a un joven que no sirve para estudiar.
- Hacer comparaciones: A ver si te pareces a...
- Recordar los fallos y ofensas pasadas, lo que ya pasó, yo te perdoné.
- Recordar lo viejo/a que está, lo gordo/a que está, lo  feo/a que está.
- No hacer partícipe al otro de lo bueno que tengas o hayas recibido.

    “ No hagamos torres sin fundamento, que el Señor no mira tanto la grandeza de las obras como el amor con que se hacen...Nos pone el demonio deseos grandes para que no echemos mano de lo que tenemos a mano para servir a nuestro Señor en cosas posibles, y quedemos contentas con haber deseado las imposibles.”(Santa Teresa de Jesús)

viernes, 13 de marzo de 2015

Purificar nuestra fe para reavivarla y vivirla


El horizonte general que nos hemos propuesto en este año es  “Purificar nuestra fe para reavivarla y vivirla” y para ello nos confrontamos con la Buena Noticia de Jesús transmitida por San Marcos en estos primeros meses del año litúrgico. Es así que vamos creciendo en la vida cristiana, “Con Cristo, por Cristo y en Cristo”.

Revisar nuestra fe para ver si es la fe de la Iglesia y no la que nos construimos nosotros. Esto  nos llevará a poder renovar con más conciencia la “Promesas del Bautismo”; nos dejaremos inundar por la misericordia de Dios y El nos dará la posibilidad y oportunidad de enfrentarnos a la vida con todas sus dificultades con la frente alta y una alegría que sólo Él puede dar.

Es solamente en la confrontación con las propuestas de Jesús, en el arrepentimiento y en el compromiso de caminar en ellas que se experimenta la “reconciliación” que El Padre nos da por Jesucristo y consecuentemente la reconciliación con nosotros mismos y con los demás hermanos.


“El Reino de los cielos está cerca, conviértanse y crean en la Buena Noticia” (Mc. 1,14)

¿Qué es el Reino de los cielos? Establecer relaciones nuevas con Dios, con nosotros mismos, con los demás y con todo lo creado. Es el “proyecto” original de Dios.

Jesús cura a un hombre poseído por un espíritu impuro (Mc.1, 23)

 ¿No es impura nuestra fe cuando mantenemos a Jesús lejos de la cotidianidad y lo colocamos solo en lo sagrado, en los ritos y oraciones?
 ¿No es impura una fe que ve a Dios como  un adversario para alcanzar y realizar nuestros propios deseos?
 ¿No es impura una fe que se queda solo en palabras y nunca pasa a ser una manera de vivir aún en las deficiencias humanas?
 ¿No es impura una fe individualista e intimista?

 La curación de la suegra de Pedro (Mc. 1,29)

 ¿No vivimos espiritualmente y cristianamente postrados, inmovilizados y con síntomas de fiebre espiritual?
 ¿Nos dejamos tocar por Jesús para cambiar esta situación y ponernos a “servir” en la búsqueda de crear relaciones nuevas con los demás?

 Curación de un leproso (Mc. 1, 40)

 ¿Tenemos deseos de curación?, ¿o pensamos que somos sanos?
 ¿No son nuestras lepras una fe impura, relaciones superficiales, corazón cerrado, religiosidad superficial y sincretista, falta de seria responsabilidad, falta de conocimiento del proyecto de Jesús, falta de una visión desde la fe con relación a la Iglesia en general (estructura, personas, actividades, etc. ¿No es lepra poner lo económico antes que las personas, el bienestar antes que a Jesús; el relativismo y la chatura? ¿Y qué decir de pensar que lo que vale es lo que se siente sin medir las consecuencias?

 Miércoles de Ceniza (Mt.6, 1-6. 16-18)

 ¿Vivimos el “ayuno” como una manera de dar el valor correspondiente a las cosas que Jesús nos enseñó o nuestra preocupación e sólo lo humano y material?
 ¿Vivimos la “limosna” dejando de preocuparnos siempre de nosotros mismos y nuestras problemáticas para “fijarnos” en los demás como nos indicó el mensaje de cuaresma del Papa?
 ¿La Eucaristía es la “gran oración” en la cual nos relacionamos “por Cristo, con Cristo y en Cristo” a la Trinidad y a los hermanos en la fe? ¿Qué importancia le damos a ella en la vida más allá del precepto dominical?

Las tentaciones (Mc.1, 12-15)

 ¿Consideramos que existen? ¿En qué ponemos generalmente nuestra preocupación: sólo en que las piedras se hagan pan?, ¿en qué todo da lo mismo y espero la intervención mágica de Jesús?; ¿Cuáles son nuestras expectativas en la vida, el poseer cosas o desarrollarnos como hijos de Dios que han recibido una vida nueva?
 ¿Estamos dispuestos a que venga su Reino a nuestras vidas? ¿Buscamos y pedimos qué sea Jesús quien convierta nuestro corazón de piedra en un corazón de carne?; ¿o no nos preocupa demasiado pues como los fariseos pensamos que estamos en lo cierto con nuestra manera de pensar y actuar?


La Transfiguración (Mc. 9, 2-10)

 ¿Cultivamos la esperanza en la vida eterna?, ¿la construimos con la vida diaria? ¿O nuestra vida se reduce a preocuparnos solo por el tiempo de la vida terrena?

La purificación del Templo (Jn. 2, 13-25)

 Tenemos la preocupación por purificar nuestra fea la luz del evangelio y de las enseñanzas de la Iglesia?
 ¿No vivimos un sincretismo religioso mesclando de todo y construyendo nuestra propia religión?
 ¿No hemos convertido nuestra fe en un ·te doy si me das?
 ¿No hemos diluido la vida de fe en una fe light, hecha solo de sentimientos y no de respuestas vivenciales hechas con compromiso y responsabilidad?

Creer en Jesús (Jn. 3, 14-21)

 ¿Qué quiere decir “creer” en Jesús? ¿Nos jugaríamos por Él y por sus enseñanzas?
 ¿Es para nosotros “camino” que nos conduce a la vida plena?
 ¿Es para nosotros “verdad” que aceptamos como criterio de vida?
 ¿Es para nosotros “vida” de manera que buscamos identificarnos con Él?

Querer ver a Jesús y aceptarlo en su pasión (Jn.12, 20-23)

 ¿Nos interesa conocer y ver a Jesús? ¿Con qué objetivo? ¿Porque es milagroso, porque es un lexotanil, por las dudas? ¿Dónde lo busco? ¿En la religiosidad fácil y milagrera, en la exaltación sentimental externa y pasajera?
¿Acepto a un Jesús, Hijo de Dios, sufriente, que se entrega por mí, por nosotros? ¿A un Jesús que es obediente al Padre hasta las últimas consecuencias.