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sábado, 21 de junio de 2014

¿COMO REZAR?: UNA ORACIÓN EN CADA DEDO


Papa Francisco
Rezar con los 5 dedos - La oración que enseñó Francisco el Papa
 
 
 
 
 
 
 
 
 
1. El pulgar es el más cercano a ti. Así que empieza orando por quienes están más cerca de ti. Son las personas más fáciles de recordar. Orar por nuestros seres queridos es "una dulce obligación”.
 
2. El siguiente dedo es el índice. Ora por quienes enseñan, instruyen y sanan. Esto incluye a los maestros, profesores, médicos y sacerdotes. Ellos necesitan apoyo y sabiduría para indicar la dirección correcta a los demás. Tenlos siempre presentes en tus oraciones.
 
3. Le sigue el dedo más alto. Nos recuerda a nuestros líderes. Ora por el presidente, los congresistas, los empresarios, y los gerentes. Estas  personas dirigen los destinos de nuestra patria y guían a la opinión pública. Necesitan la guía de Dios.
 
4. El cuarto dedo es nuestro dedo anular. Aunque a muchos les sorprenda, es nuestro dedo más débil, como te lo puede decir cualquier profesor de piano. Debe recordarnos orar por los más débiles, con muchos problemas o postrados por las enfermedades. Necesitan tus oraciones de día y de noche. Nunca será demasiado lo que ores por ellos. También debe invitarnos a orar por los matrimonios.
 
5. Y por último está nuestro dedo meñique, el más pequeño de todos los dedos, que es como debemos vernos ante Dios y los demás. Como dice la Biblia "los últimos serán los primeros". Tu meñique debe recordarte orar por ti. Cuando ya hayas orado por los otros cuatro grupos verás tus propias necesidades en la perspectiva correcta, y podrás orar mejor por las tuyas.
 
 

sábado, 5 de abril de 2014

DIMENSIÓN COMUNITARIA SEGÚN S. PABLO


Con la Pascua se da una “nueva creación”: Cristo, con la instauración del Reino de Dios, hace nuevas todas las cosas, incluida la humanidad. Históricamente este Reino se va realizando por medio de la Iglesia, que en su aspecto más profundo y esencial es “la Comunidad creyente” y no específicamente la estructura eclesiástica. Por eso Pablo insiste en este aspecto fundamental de la Iglesia: “su dimensión comunitaria”.
 
     Para Pablo, el término Iglesia no es algo abstracto sino que se refiere siempre a una comunidad concreta que se encuentra en un cierto lugar (Iglesia de Corinto, de Roma, de Tesalónica, de Filipo, de Efeso, etc.), son las distintas comunidades individuales. Por el contrario, hoy nosotros damos al término “Iglesia” un sentido “católico”, es decir, universal, y tendemos a diluir el concepto de Iglesia; de esta manera no nos identificamos con ninguna.
     En Pablo la Iglesia tenía un sentido extraordinario de comunión recíproca. El apóstol desechaba y se oponía con energía al individualismo o al “cortarse solo”.
 
https://encrypted-tbn3.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcRiSTaGXKpdxSo2ATT58eMl2NI11HvBei4Vq6Z1BVRrxRnRgy00xg     En aquella época, el lugar de encuentro de los cristianos era la casa privada, donde se reunían para la cena, para la lectura y la explicación de los textos sagrados, y para “la fracción del pan”. La Comunidad Eclesial se desarrollaba en un ámbito doméstico y fue allí  donde se formó el término que dice que la Iglesia es el “Cuerpo de Cristo”. Por tanto, siendo cuerpo no hay individualidades sino que cada miembro concurre al bien de todo el organismo. (Se puede leer 1 Corintios 12,12 para comprender precisamente esta dimensión comunitaria de la vida cristiana). ¿Qué quiere decir Pablo con “la Iglesia es el Cuerpo de Cristo”?; ¿es un cuerpo en sentido social, que pertenece a Cristo; o es Cristo mismo en su cuerpo, en una forma de cuerpo, en una dimensión no social sino individual, mística? Parecería que este segundo concepto es el más acertado. Y así podemos comprender el valor comunitario de cada comunidad cristiana y el compromiso de lucha por vivirla con más claridad y autenticidad.
 

EVANGELII GAUDIUM


     Una de las preocupaciones fundamentales de la Iglesia, expresada por el Papa Francisco, es la Evangelización, la transmisión de la fe en el contexto actual. En efecto, nadie tiene los ojos tan cerrados como para no ver como nuestra Iglesia se vacía: seguirán aumentando los “cristianos anagráficos” (solo bautizados) mientras que los que se esfuerzan por vivir el mensaje de Jesús en la Iglesia, disminuyen. Tampoco en el pequeño ambiente donde nos movemos podemos manifestar, como se dice en otros lugares, que el “fenómeno Francisco” genera entusiasmo y un regreso a la Iglesia: concretamente ¿han vuelto los jóvenes a la Iglesia como se dice? Parecería que el hecho, en líneas generales, “no calienta demasiado”.
 
    Por estos motivos, el Papa escribió una Exhortación Apostólica, la “Evangelii Gaudium” (texto para recomendar leer y meditar lentamente). En este documento el Papa presenta algunas “tentaciones” que se nos presentan a los cristianos. De todas ellas, presentamos una, la del nº 78 del documento, que es fundamental y que puede resumirse en estas palabras:
 
la tentación de una preocupación exacerbada por los espacios personales de autonomía y de distensión, que lleva a vivir la tarea (evangelizadora) como un mero apéndice de la vida, como si no fueran parte de la propia identidad. Al mismo tiempo, la vida espiritual se confunde con algunos momentos religiosos que brindan cierto alivio pero que no alimentan el encuentro con los demás, el compromiso con el mundo, la pasión evangelizadora.

miércoles, 5 de marzo de 2014

La Eucaristía

Una de las propuestas de esta Cuaresma es la de “la participación” a una de las Liturgias (Eucaristía) durante la semana. Esta propuesta no está dirigida a la Liturgia dominical, ya que se da por descontada su importancia y necesidad para construir y ser “la Familia de Dios”.
Lo que se busca con la celebración durante la semana es “volver” a dar el verdadero sentido a este Sacramento como “presencia real de Cristo Resucitado”. Recordamos que “el cristiano” es aquél que tiene puesta su mirada en Jesús como punto de referencia para poder vivir como “hijo y hermano”. Sin esta mirada concreta vivimos en general en la mediocridad y no en la seriedad de nuestra fe.
En la Eucaristía la importancia no está en quién la celebra y lo que éste puede decir o hacer: LA IMPORTANCIA RADICA EN JESÚS QUE HABLA Y SE OFRECE, SE DONA, ME ALIMENTA Y ASÍ NOS FORTALECE EN NUESTRO CAMINAR.
Los hebreos, en el desierto, eran alimentados con el “maná”; éste era el don de Dios que acompañaba en la purificación a su Pueblo. Hoy nos acompaña en este proceso cuaresmal con “el Maná del Cielo”, Cristo Pan de vida.
A cada uno cabe reflexionar frente a este gran misterio, don de Dios; (misterio=proyecto de Dios, signo de su presencia amorosa en beneficio nuestro).

CUARESMA 2014

         Este Año la Cuaresma nos da la posibilidad de dar un paso en el crecimiento de la vida cristiana. Estamos llamados a aguzar el ingenio e “inventar” personalmente y como familias lo que podemos ir viviendo en este período que nos prepara a la Pascua.
Este tiempo nos recuerda los 40 años que el Pueblo hebreo pasó en el desierto, peregrinando hacia la Tierra prometida. También nos recuerda los 40 días que Jesús transcurrió en el desierto antes de comenzar su misión evangelizadora. Entonces:
  • Nuestra vida como Iglesia (comunidad creyente) es de “peregrinos”.
  • Todo es provisorio mientras se camina por el desierto de esta vida.
  • Para caminar tenemos que “ser y estar libres” de todo aquello que nos impide llegar a la meta.
  • En este tiempo nos “fortalecemos” en el contacto con la Palabra de Dios y la Eucaristía, como lo hizo Jesús, para vencer las tentaciones.
  • Se camina “todos juntos”, como Pueblo/Comunidad, ayudándonos como hermanos.
  • Nos solidarizamos con los más necesitados por medio de “nuestros sacrificios” (es dar la mano para que otros puedan caminar con nosotros).
     
    Veamos si podemos hacer que estos objetivos se puedan materializar…
     
    Algunas propuestas:
  •   Realizaremos una Peregrinación al Santuario de Schoenstatt
  •  Participar de una Liturgia durante la semana
  •  Ofrecer la casa para la “Lectio divina” con otros
  •  Asumir una familia del entorno para “relacionarse”; puede   ser de las familias de Caritas (preguntar Josefina).

EVANGELII GAUDIUM (2): Una Iglesia casa, no aduana (José M. Vidal)



LOS 10 CAMBIOS QUE PROPONE EL PAPA

 

  1. La reforma de las estructuras eclesiásticas. El Papa quiere una estructura mucho más descentralizada y eso pasa por una mayor colegialidad y sinodalidad. Es decir, en lenguaje civil, por una mayor democratización. Una democracia que entrará en la Iglesia a través del mayor protagonismo de las Conferencias episcopales, desactivadas en la larga etapa involutiva anterior, y por la recuperación de la sinodalidad a todos los niveles de la estructura.
  2. Entre las reformas estructurales, el Papa se atreve a hablar incluso de la reforma del propio papado. Del que dice algo impensable hasta ahora: que del “papado no se puede esperar la palabra definitiva y completa de todas las cuestiones que tienen que ver con la Iglesia”. Un papado democratizado. Un Papa “primus inter pares” y no un Papa-rey. Es el fin de la época imperialista del papado romano.
  3. Activar la corresponsabilidad de los laicos en la Iglesia, para que realmente la sientan y la consideren suya. Desclericalizarla de arriba abajo. Que pase de ser una estructura piramidal a otra circular: Iglesia “pueblo de Dios y casa de todos”. Porque “Iglesia somos todos”.
  4. Dar en la Iglesia un mayor protagonismo a la mujer, aunque el Papa vuelve a cerrar la “discusión” del tema del sacerdocio femenino. Posiblemente, porque no  lo vea maduro para el sensus fidelium y, por lo tanto, podría provocar desunión y hasta cismas o rupturas entre los hermanos de la casa eclesial.
  5. Volver a poner a la Iglesia en estado de misión, de salir a las periferias, de ser realmente “misionera”. La Iglesia de las ovejas perdidas. La Iglesia voz de los sin voz. La Iglesia que deja de ser autorreferencial y mirarse el ombligo.
  6. Una Iglesia que sale de sus parroquias, movimientos y grupos estufa para llevar esperanza a los empobrecidos. Una Iglesia entendida como “instrumento de Dios para la liberación y la promoción de los pobres”. Iglesia de los pobres y para los pobres que, por algo, son los preferidos de Dios.
  7. Una Iglesia libre frente a los poderes del mundo y con capacidad de denuncia profética. Y desde su libertad, una Iglesia que diga un triple no: a la economía de la exclusión, a la nueva idolatría del dinero y a las disparidades que engendra la violencia sistemática del capitalismo sin alma.
  8. Una Iglesia atenta de nuevo a los “signos de los tiempos” de los que hablaba el Concilio, especialmente a la sociedad de la información. Una Iglesia que, sin perder su esencia doctrinal, sepa comunicarse con la gente en el lenguaje actual. Ofreciendo “vino viejo en odres nuevos” hasta en la homilía de los curas.
  9. Una Iglesia con las puertas siempre abiertas para todos y en cualquier momento. Por eso, el Papa  exige que los sacramentos (bautismo, penitencia, confirmación, eucaristía, matrimonio y unción) sean para todos, no sólo para los perfectos. Porque es el enfermo el que necesita al médico.
  10. Una casa eclesial donde reina la alegría. Es la palabra que más repite el Papa en su hoja de ruta. Consciente de que, como decía Santa Teresa, “un santo triste es un triste santo”.