jueves, 3 de noviembre de 2016

NOTICIAS DEL P. DARIO

         Desde el 17 al 22 de octubre nos reunimos todos los sacerdotes que trabajan fuera de la diócesis de Brescia con el Obispo. Éramos 25 sacerdotes y tres  que son obispos en Brasil y Ecuador.  Por las mañanas eran reuniones abiertas a todos los que deseaban participar y se expresaron las perspectivas misioneras dentro de líneas pastorales que la diócesis está encarando para que sea una pastoral misionera (también aquí en Brescia). Se siente el influjo del Papa Francisco que quiere una Iglesia en salida…., y evangelizadora
         Por las tardes la cosa era más informal ya que cada sacerdote presentaba sintéticamente la situación del propio país y los procesos religiosos que se viven. Por lo menos fui viendo como las situaciones van cambiando en todas partes y no solo en Lanús. Fue interesante escuchar a los sacerdotes de Albania, de Mozambique y Tanzania pues con ellos nunca nos habíamos reunidos, además de las experiencias de Uruguay, Ecuador, Brasil, México Canadá y Argentina.
Una Jornada la pasamos junto con el obispo que nos predicó un Retiro y pudimos compartir con él.
         La Vigilia Misionera, el sábado 22, se celebró en la Catedral con el Obispo. Y el Domingo de las Misiones cada uno regresó a sus parroquias para animar en las Misas. Fue una semana de mucho compartir y buscar líneas para la evangelización.

         El lunes 24 y hasta el miércoles 26 estuvimos en Roma para realizar allí el Jubileo de la Misericordia. El primer día, por la  tarde, hicimos una visita a las Catacumbas de Santa Domitila y celebramos allí la Eucaristía. Al día siguiente por la mañana realizamos el camino jubilar partiendo desde el Castel Sant’Angelo, desde donde hay un recorrido para los pelegrinos que por la vía de la Conciliación te va llevando hasta la Puerta Santa de San Pedro. El recorrido termina en el Altar, sobre la tumba de Pedro, donde rezamos el Credo. Era muy lindo ver grupos distintos y de nacionalidades diversas haciendo este camino con recogimiento y devoción.
         Por la tarde fuimos a la Basílica de San Pablo Extramuros. Tuvimos una visita guiada y la Santa Misa en el altar de San Esteban. Fuimos allí por la importancia de Pablo en la evangelización. Así unimos a San Pedro y San Pablo, principales misioneros…
Al día siguiente celebramos la Eucaristía sobre la tumba de Pedro en la Basílica Vaticana y luego participamos a la Audiencia general del Papa de los días miércoles. El tiempo no acompañó mucho pues lloviznaba. Con tantos paraguas era un poco difícil ver al Papa aunque estábamos a un costado desde donde él hablaba, pero sí pudimos escucharlo en su catequesis. Por supuesto que la Plaza estaba llena de gente. Por supuesto que he recordado a la Comunidad para que este Año de la Misericordia  marque una característica que los cristianos debemos cultivar. También nosotros le pondremos fin el domingo 20 de noviembre, pero solo al año, no a la “misericordia”.
Por la tarde comenzamos el regreso a Brescia con una parada para visitar la Catedral de Orvieto; una joya de arte medioeval.
         Así termino nuestro Encuentro Misionero.

Ahora no me queda que preparar el regreso a Lanús…. Ya la semana próxima nos veremos.
Preparemos con onda la Fiesta de la Misericordia del Domingo 20, Fiesta de Cristo Rey.
Un abrazo.

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO ALGUNOS CONCEPTOS IMPORTANTES

“Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado”.

“El Año jubilar se concluirá en la solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo, el 20 de noviembre de 2016. En ese día, cerrando la Puerta Santa, tendremos ante todo sentimientos de gratitud y de reconocimiento hacia la Santísima Trinidad por habernos concedido un tiempo extraordinario de gracia. Encomendaremos la vida de la Iglesia, la humanidad entera y el inmenso cosmos a la Señoría de Cristo, esperando que derrame su misericordia como el rocío de la mañana para una fecunda historia, todavía por construir con el compromiso de todos en el próximo futuro. ¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios! A todos, creyentes y lejanos, pueda llegar el bálsamo de la misericordia como signo del Reino de Dios que está ya presente en medio de nosotros”.

“En este Jubileo la Iglesia será llamada a curar aún más estas heridas, a aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atención. No caigamos en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo”.

“En este Año Jubilar la Iglesia se convierta en el eco de la Palabra de Dios que resuena fuerte y decidida como palabra y gesto de perdón, de soporte, de ayuda, de amor. Nunca se canse de ofrecer misericordia y sea siempre paciente en el confortar y perdonar. La Iglesia se haga voz de cada hombre y mujer y repita con confianza y sin descanso: « Acuérdate, Señor, de tu misericordia y de tu amor; que son eternos » (Salmo. 25,6)”.

Finalmente, el Papa Francisco, comentando el pasaje del libro del Éxodo que dice: «El Señor, Dios misericordioso y bondadoso, lento para enojarse, y pródigo en amor y fidelidad», nos explica:


“El Señor es “misericordioso”: esta palabra evoca una actitud de ternura como la de una madre con su hijo. De hecho, el término hebreo usado en la Biblia hace pensar a las vísceras o también en el vientre materno. Por eso, la imagen que sugiere es aquella de un Dios que se conmueve y se enternece por nosotros como una madre cuando toma en brazos a su niño, deseosa sólo de amar, proteger, ayudar, lista a donar todo, incluso a sí misma. Esa es la imagen que sugiere este término. Un amor, por lo tanto, que se puede definir en sentido bueno `visceral´”.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

ACTIVIDADES DEL MES DE NOVIEMBRE


El sábado 5 y Domingo 5 la Colecta será un Gesto Jubilar GESTO JUBILAR que consiste en una COLECTA EN TODA LA DIÓCESIS la cual será destinada a la obra que lleva adelante la Fundación Monseñor Di Pasquo.

 El día 12 haremos una celebración especial para las personas mayores con la posibilidad de que reciban el Sacramento de la Unción de los Enfermos y así puedan sentir que Jesús los acompaña en esta etapa de la vida. La celebración será a las 17,15 hs. Una vez finalizada, los chicos de la Catequesis servirán un riquísimo té a los sacramentados. A quienes participen se les solicita traigan algo dulce para compartir.

     El día 16 es el 18º Aniversario ordenación de José Oggioni, diácono de nuestra comunidad. Lo celebramos el Domingo 20 en la Fiesta de la Comunidad.

     El día 20 se celebrará la Fiesta de Cristo Rey y la conclusión del Jubileo de la Misericordia y del Año Pastoral de nuestra parroquia. Con tales propósitos, haremos una celebración especial en el Templo Parroquial a las 11 hs. y finalizaremos compartiendo un almuerzo TIPO BUFFET PARA ENCONTRARNOS COMO FAMILIA.

     Será para la comunidad la Fiesta de la Misericordia. Habrá entretenimientos para grandes y chicos. La entrada, de $20, incluye vaso de gaseosa y una empanada.

martes, 1 de noviembre de 2016

NUESTROS DIFUNTOS, SANTOS EN DIOS, NOS ACOMPAÑAN EN NUESTRO CAMINAR PARA ALCANZAR LA META Y CONSTRUIR HOY UNA HUMANIDAD MEJOR


Queridas familias:
Este mes, con la Fiesta de Cristo Rey, finaliza el “Año de la Misericordia”; también culmina el año pastoral y litúrgico. Esto indica que aquí en la tierra todo tiene un fin y un recomenzar. Y hablando de finales y principios, el mes de noviembre comienza con la Fiesta de Todos los Santos y la Conmemoración de todos los Difuntos: en estas dos celebraciones quisiera detenerme.
Como dije anteriormente, en el cristianismo tenemos la certeza de que no hay fin posible para la vida: “Si Cristo resucitó, ustedes resucitarán con Él”. Con la Fiesta de todos los Santos, la Iglesia celebra esta verdad. Los Santos, personas que pasaron de este mundo a la vida eterna unidos a Cristo, son los amigos de Dios y los que gozan en el plano celestial, es decir, son los que pasaron por la muerte pero que también han resucitado. Por nuestra parte, nosotros, solo creciendo en el don de la fe podemos estar convencidos de esto, pues los santos son, efectivamente, todos aquellos que en el transcurso de la vida terrena van construyendo el Reino de Dios en el “seguimiento” de Jesús y los que llegan a su plenitud con el paso de lo terreno a lo eterno. Así nos lo enseña S. Pablo en sus cartas, alentándonos, indicándonos, amonestándonos, para que podamos ser felices, pues para eso hemos sido creados. Una felicidad que consiste en ser parte de Dios, pues así Él lo quiso.
Con la celebración de la Conmemoración de todos los Difuntos también vivenciamos la verdad de un renacer en cada final: no creo que esta celebración sea para rezar por los fallecidos sino, fundamentalmente, para que podamos “hacer memoria” de ellos, haciéndolos presentes en nuestras vidas, tomando conciencia de nuestra pequeñez y del hecho de que también nosotros pasaremos por la experiencia de la muerte. Este día nos recuerda, por tanto,  que la muerte no tiene la última palabra: es un paso, es el momento de un cambio. En la Conmemoración de todos los Difuntos recordamos a los fallecidos, los hacemos presentes, pues ellos son nuestras raíces, ellos nos alimentan, nos sostienen, nos hacen crecer. Se trata de un gesto opuesto a “los sepultamos y a otra cosa mariposa” (actitud que va penetrando en nuestra cultura de hoy). Pensemos que, si ellos son nuestras raíces, no debemos olvidar que un día nosotros seremos raíces de otros (hijos, parientes, amigos, etc.), y que, si la raíz es buena, queda garantizado que la planta será sana.
Que nuestros difuntos, que son parte de nuestra vida y ya viven la amistad plena con Dios, nos ayuden en nuestro caminar para construir un mundo mejor del que nosotros encontramos.
Que Dios nos bendiga.

domingo, 16 de octubre de 2016

DE LA CONSAGRACION DEL LA CAPILLA ESPÍRITU SANTO

El pasado 19 de setiembre nuestra Capilla del Espíritu Santo recordaba el 18 aniversario de su Consagración. La Misa y el festejo fue celebrado el sábado 24. Con tal motivo el P. Darío envió a esa Comunidad una carta desde Italia, uniéndose a este hermoso recordatorio y festejo.

Querida Comunidad de la Capilla Espíritu Santo:
 Hoy sábado festejamos el nuevo aniversario de la consagración de ese Templo dedicado al Espíritu Santo. Es una fecha importante ya que el Templo, como enseña la Palabra de Dios, es el signo de la Comunidad, Templo vivo de Cristo. Es importante ver más allá de lo visible pues ahí radica la FE.
Para nosotros,  festejar este acontecimiento, es importante porque lo queremos. La cultura de hoy, muy materialista por cierto, no tiene en cuenta las realidades del espíritu, que no se ven pero existen. Nosotros podemos ayudarnos a visibilizarlas.
De por sí el nombre  “Espíritu Santo” es todo un programa. Sabemos lo que es el Espíritu Santo en la vida de la Iglesia y sin Él nada es posible. Por ello es muy importante dejarse conducir por Él sin pretender que lo que se nos ocurre es inspiración del Espíritu. Es que juntos vamos descubriendo los caminos que Él nos va indicando. Por eso es muy importante no tanto estar “reunidos” cuanto estar “unidos”.
Muchos entienden esto y  permanecen fieles en las adversidades buscando caminos de unidad y también, por qué no, de misericordia y reconciliación. Otros miran más los rostros y van caminando con simpatías y antipatías, miran los defectos y no las virtudes; otros son como el terreno de la Parábola del sembrador: asfalto, terreno pedregoso, terreno lleno de hierbas malas.
Hace poco nuestro obispo me escribió y me decía que el problema de fondo de tanta incoherencia y superficialidad es la falta de fe. Yo diría “de respuesta seria y comprometida al don de la fe” que hemos recibido. Las preocupaciones excesivas de la vida moderna impiden esa respuesta si no estamos atentos y vigilantes.
Un año más. No bajemos los brazos y cada uno desde su lugar busque responder a la voz del Espíritu para que la pequeña Comunidad sea “esa Luz puesta en lo alto del monte para iluminar el barrio”. Ya sabemos que no es cuestión de misas y celebraciones que muchas veces terminan por estar alejadas de la vida diaria. Eso sí, ellas nos enriquecen y nos motivan, son centro que irradian lo que nos dan… En el fondo ellas están para ser fuentes de misericordia y reconciliaciòn.
De parte mía un “GRACIAS” a todas las personas que ofrecen sus dones, su tiempo, sus preocupaciones para nuestro Templo y lo que él significa. Si podemos festejar un año más es por ellas y merecen las oraciones de todos.
A todos un fuerte abrazo y mi acompañamiento desde aquí.

Darío

Gavardo, 24 de setiembre 2016

viernes, 14 de octubre de 2016

ACTIVIDADES DEL MES DE OCTUBRE

El día 29 de agosto celebramos en comunidad: la FIESTA DE LA FAMILIA. ¡Qué importante es que no dejemos en el olvido este concepto cristiano, como así también, el llamado a “ser familia” que implica!
Mirando hacia atrás, pareciera que antes era más fácil sentirse familia, que había también más conocimiento del otro; por el contrario, hoy en día, arrastrados por la cultura del individualismo, nos hemos dejado seducir por “espejitos de colores”. Por tanto, para volver al criterio cristiano original de “familia”, debemos insistir en la “cultura del Encuentro”: si los tiempos son distintos y no se puede volver atrás, hay que mirar al futuro con las ideas claras y firmes. Para esto, dejémonos iluminar por la catequesis de Papa Francisco con relación a la familia y la Parroquia, y recordemos aquel pasaje de Jesús en el que, cuando le avisan que su madre y sus parientes estaban buscándolo, responde de manera clara y precisa: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?”, y luego, mirando a la multitud agrega: “Estos son mi madre y mis hermanos”. (Mateo 12, 46-50).
En el caso particular de nuestra comunidad, sepamos bien que todos estamos invitados a participar de esta familia de San Jorge y del Espíritu Santo: ¡qué nadie se sienta excluido por ningún motivo! Siendo fieles a lo que nos enseña Jesús, insistiremos permanentemente en esta invitación. Dejemos que los criterios que Él nos enseñó y que están plasmados en el Evangelio sean los que nos conduzcan auténticamente hacia Jesús y completamente fuera de  “la moda” del momento actual.


SUGERENCIA: durante este mes pueden leer la Exhortación Apostólica del Papa Francisco “Amoris laetitia”, sobre el amor en la familia (hay un resumen en el mismo envío).

jueves, 13 de octubre de 2016

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO: FAMILIA Y PARROQUIA

Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!
Quisiera hoy detener nuestra atención en el vínculo entre la familia y la comunidad cristiana. Es un vínculo, por así decir, “natural”, porque la Iglesia es una familia espiritual y la familia es una pequeña Iglesia.
La Comunidad cristiana es la casa de aquellos que creen en Jesús como la fuente de la fraternidad entre todos los hombres. La Iglesia camina en medio de los pueblos, en la historia de los hombres y de las mujeres, de los padres y de las madres, de los hijos y de las hijas: esta es la historia que cuenta para el Señor. Los grandes acontecimientos de las potencias mundanas se escriben en los libros de historia, y permanecen allí. Pero la historia de los afectos humanos se escribe directamente en el corazón de Dios; y es la historia que permanece eternamente. Es este el lugar de la vida y de la fe. La familia es el lugar de nuestra iniciación --insustituible, indeleble-- en esta historia. En esta historia de vida plena que terminará en la contemplación de Dios para toda la eternidad en el cielo, pero comienza en la familia y por eso, es tan importante la familia.
El Hijo de Dios aprendió la historia humana por esta vía, y la recorre hasta el final. ¡Es hermoso volver a contemplar a Jesús y los signos de este vínculo! Él nació en una familia y allí “aprendió el mundo”: un taller, cuatro casas, un pueblo. Y sin embargo, viviendo durante treinta años esta experiencia, Jesús asimiló la condición humana, acogiéndola en su comunión con el Padre y en su misma misión apostólica. Después, cuando dejó Nazaret y comenzó la vida pública, Jesús formó en torno a él una comunidad, una “asamblea”, es decir una con-vocación de personas. Este es el significado de la palabra “iglesia”.
En los Evangelios, la asamblea de Jesús tiene la forma de una familia y de una familia acogedora, no de una secta exclusiva, cerrada: nos encontramos con Pedro y Juan, pero también al hambriento y al sediento, al extranjero y al perseguido, a la pecadora y al publicano, a los fariseos y a la multitud. Y Jesús no cesa de acoger y de hablar con todos, también con el que ya no espera encontrar a Dios en su vida. ¡Es una gran lección para la Iglesia! Los discípulos mismos han sido elegidos para cuidar de esta asamblea, de esta familia de huéspedes de Dios. Para que esté viva hoy esta realidad de la asamblea de Jesús, es indispensable reavivar la alianza entre la familia y la comunidad cristiana. Podríamos decir que la familia y la parroquia son dos lugares en donde se realiza esta comunión de amor que encuentra su fuente última en Dios mismo. Una Iglesia de verdad según el Evangelio no puede no tener la forma de una casa acogedora. Con las puertas abiertas siempre. Las iglesias, las parroquias, las instituciones con las puertas cerradas no se deben llamar iglesias, se deben llamar museos.
Hoy, esta es una alianza crucial.  “En contra de los 'centros de poder' ideológicos, financieros y políticos, volvemos a poner nuestras esperanzas no en estos centros de poder, sino en los centros del amor. Nuestra esperanza está en estos centros del amor. Centros evangelizadores, ricos de calor humano, basados en la solidaridad y la participación”, y también en el perdón entre nosotros.
Reforzar el vínculo entre la familia y la comunidad cristiana es hoy indispensable y urgente. Por supuesto, se necesita una fe generosa para encontrar la inteligencia y la valentía para renovar esta alianza. Las familias a veces dan un paso atrás, diciendo que no están a la altura: 'Padre, somos una pobre familia y también un poco destartalada', 'no somos capaces', 'tenemos ya tantos problemas en casa', 'no tenemos la fuerza'. Es verdad. Pero ninguno es digno, ninguno está a la altura, ¡ninguno tiene las fuerzas! Sin la gracia de Dios, no podremos hacer nada. Todo nos es dado gratuitamente. Y el Señor no llega nunca a una nueva familia sin hacer algún milagro. ¡Recordemos lo que hizo en las bodas de Caná! Sí, el Señor, si nos ponemos en sus manos, nos hace hacer milagros. Milagros de todos los días cuando está el Señor en esa familia.
Naturalmente, también la comunidad cristiana debe hacer su parte. Por ejemplo, tratar de superar actitudes demasiado directivas y demasiado funcionales, favoreciendo el diálogo interpersonal y el conocimiento y la estima recíproca. Las familias tomen la iniciativa y sientan la responsabilidad de llevar los propios dones preciosos para la comunidad. Todos debemos ser conscientes de que la fe cristiana se juega en el campo abierto de la vida compartida con todos, la familia y la parroquia deben cumplir el milagro de una vida más comunitaria para toda la sociedad.

     En Caná, estaba la Madre de Jesús, la “madre del buen consejo”. Escuchemos nosotros también sus palabras: 'Hagan todo lo que él les diga'. Queridas familias, queridas comunidades parroquiales, dejémonos inspirar por esta Madre, hagamos todo lo que Jesús nos diga, y nos encontraremos ante el milagro, el milagro de cada día. Gracias.

miércoles, 12 de octubre de 2016

AVISO



EL SABADO 15 DE OCTUBRE
 FIESTA DE SANTA TERESA, PATRONA DE LANUS

Con motivo de la celebración del Día de Santa Teresa, Patrona de Lanús,
la misa en la Capilla Espíritu Santo queda suspendida.

Están invitados a la procesión y misa de la ocasión

en la Capilla de Santa Teresa (Melo y Llavallol)      

martes, 11 de octubre de 2016

20 DE NOVIEMBRE, FIESTA DE CRISTO REY

20 DE NOVIEMBRE, FIESTA DE CRISTO REY
FINALIZA EL AÑO DE LA MISERICORDIA

Este año estamos abocados en preparar este final de Año Pastoral teniendo en cuenta lo que nuestro Papa Francisco nos ha indicado: profundizar y vivir la Misericordia. No es un tema menor, es esencial. Si tomamos en serio la Palabra de Dios y no nos conformamos solo con oírla sino que la “escuchamos” vemos que nos dice:
1.     “Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso” (Lucas6, 36).     Si fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, esa misericordia es parte de nuestro ADN. La misericordia es para con nosotros mismos y sobre todo para con los demás, recreando en medio de las dificultades humanas, relaciones nuevas.
2.     “Por eso nosotros, de ahora en adelante, ya no conocemos a nadie con criterios puramente humanos; y si conocimos a Cristo de esa manera, ya no lo conocemos más así. El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente. Y todo esto procede de Dios, que nos reconcilio con Él por intermedio de Cristo y nos confió (a todos) el ministerio de la reconciliación. Porque es Dios el que estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, no teniendo en cuenta los pecados de los hombres, y confiándonos la palabra de la reconciliación. Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso les suplicamos en nombre de Cristo: Dejénse reconciliar con Dios” (2 Corintios 5,16)
Este texto nos ayuda a comprender nuestra misión y el esfuerzo que tenemos que hacer para que nosotros y los hombres y mujeres de nuestro alrededor puedan tener paz. Minimizar esto y armarnos nuestros propios criterios hace que nos alejemos de Cristo.
Renovar el ambiente, la Iglesia, exige vivir esta misión.
3. “Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de Misericordia para poder ir         al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios” (Papa Francisco)
A partir de esta frase se nos ocurrió terminar este Año de la Misericordia, en la Fiesta de Cristo Rey, encontrándonos con todos aquellos que en distintos momentos formamos parte de esta Comunidad parroquial.
Reviviremos la Parábola del Padre Misericordioso (Lucas 15, 11)
Ya tuvimos una reunión para sentar las bases del festejo.
El mismo será el próximo 20 de noviembre. Comenzará con la Misa dominical  y luego compartiremos un almuerzo tipo bufete, charlas, música, juego para niños, mates.
La entrada tendrá un valor de $20 e incluirá un vaso de gaseosa y una empanada.
Es importante que nos acompañes en la Segunda reunión de organización el próximo sábado 8 de octubre a las 9 hs. En la Parroquia San Jorge.
Qué bueno es poder ver a los que llevamos en el Corazón por el tiempo compartido en el camino de Jesús.

         Si te interesa vivir la Misericordia, ¡No faltes!

4 DE OCTUBRE – SAN FRANCISCO DE ASIS

ORACION DE FRANCISCO

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo unión,
donde haya error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Oh Maestro, que no busque yo tanto
ser consolado como consolar,
ser comprendido como comprender,
ser amado como amar.
Porque dando se recibe,
olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,

y muriendo se resucita a la vida eterna.