jueves, 3 de septiembre de 2015

PARA RECORDAR EN SETIEMBRE

PARA RECORDAR EN SETIEMBRE


1.       Día 5: Peregrinación Diocesana a Luján

Como todo los años la Iglesia Particular de Avellaneda Lanús se reúne en Lujan para honrar a la Madre de Jesús e invocarla para que nos ayude en efectivizar la “primavera” de nuestra Iglesia en las distintas comunidades cristianas. Es una muy buena ocasión para que todos los que nos sentimos identificados con la comunidad participemos con el mismo objetivo y para que María nos ayude a vivir nuestro compromiso. Además, como Patrona y Madre de la Argentina invocarla para la unidad de nuestro Pueblo tan sacudido por la política, la economía, la inseguridad, la falta de trabajo, etc. Recordemos la oración que todos los domingos rezamos en comunidad.

 
2.      8 de Setiembre: LA NATIVIDAD DE MARIA
M
     Celebramos a María, la Llena de Gracia, la Virgen, su Materrnidad, su Asunción. Títulos que la Iglesia reconoce en María que nos fue dada como Madre al pie de la Cruz. La invocaremos en la Misa de las 19 hs. en la Parroquia.






3.      Día 12 y 13: Colecta Mas Por Menos (+x-)

Es un signo del compartir, a nivel nacional. Ayuda a tomar conciencia de que no existe solo Buenos Aires, o la Capital, que a pesar de lo que oficialmente se dice, la pobreza existe y no todos tienen las mismas oportunidades.
Como Iglesia queremos colaborar con proyectos que dignifiquen a las personas y no solo se busquen votos que terminan por ser cautivos y que se magnifican en la propaganda pública y oficial. “Que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda”.


4.      Día 19: Confirmaciones y aniversario en la Capilla Espíritu Santo

En coincidencia con el decimoséptimo aniversario de la Consagración de la Capilla los niños del catecumenado recibirán este sacramento que los invitará a comprometerse más con Jesús y su mensaje para poder, en breve, entrar en comunión con él y la Comunidad. La celebración se realizará a las 19 hs. y luego seguirá un ágape fraterno para festejar el acontecimiento.


5.      Los días 26 y 27: Día de la Caridad


Como todos los últimos sábados del mes las Colectas son de alimentos y están destinados a las familias que Caritas parroquial ayuda mensualmente (una gota de agua en el mar). Es importante tomar conciencia de que todos estamos implicados de manera; de que, si por algún motivo no es posible participar de la colecta, debemos tener la actitud solidaria de acercar los alimentos la semana anterior para no dejar de poder ejercer la caridad (ya que los alimentos se distribuyen la semana siguiente a la colecta).



miércoles, 2 de septiembre de 2015

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL HOMBRE Y LA MUJER

COMO DON DE DIOS A LA HUMANIDAD  (1º parte)
 
     ¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días! La catequesis de hoy está dedicada a un tema central: el gran don que Dios dio a la humanidad con la creación del hombre y de la mujer y con el sacramento del matrimonio. Esta catequesis y la próxima se refieren a la diferencia y a la complementariedad entre el hombre y la mujer, que están en la cumbre de la creación divina; las próximas dos serán sobre el tema del matrimonio.
     Iniciamos con un breve comentario a la primera narración sobre la creación, en el libro del Génesis. Aquí leemos que Dios, después de haber creado el universo y a todos los seres vivientes, creó su obra maestra, o sea el ser humano, que hizo a su propia imagen: “A imagen de Dios los creó: varón y mujer los creó”. (Gen 1,27). Así dice el libro del Génesis.
     Como todos sabemos, la diferencia sexual está presente en muchas formas de vida, en la amplia escala de los vivientes. Pero solamente el hombre y la mujer llevan en sí la imagen y semejanza de Dios: ¡el texto bíblico lo repite nada menos que tres veces en dos estrofas (26-27)!
      El hombre y la mujer son creados a imagen y semejanza de Dios. Esto nos dice que no solamente el hombre en sí es creado a imagen de Dios, no solamente la mujer tomada en sí es creada a imagen de Dios, también el hombre y la mujer como pareja, lo son a imagen y semejanza de Dios. La diferencia entre hombre y mujer no es contraposición, o la subordinación, es comunión y generación, siempre a imagen y semejanza de Dios.
     La experiencia nos enseña: para conocerse bien y crecer armónicamente el ser humano tiene necesidad de la reciprocidad entre hombre y mujer. Cuando esto no sucede, se ven las consecuencias. Estamos hechos para escucharnos y ayudarnos mutuamente. Podemos decir que sin en enriquecimiento recíproco en esta relación “en el pensamiento y en la acción, en los afectos y en el trabajo, y también en la fe” los dos no pueden ni siquiera entender hasta el fondo qué significa ser hombre y mujer.
 (Continuará…)

martes, 1 de septiembre de 2015

CON LA PALABRA, ES JESÚS QUIEN CONSTRUYE

Queridas familias:
      Setiembre es el mes de la Biblia, es decir, el mes de “La Palabra de Dios”.
    ¿Por qué un mes dedicado a ella? ¡Para que valoremos su importancia! Nos decía San Jerónimo que “la ignorancia de la Biblia es ignorancia de Cristo”. Nada más cierto, ya que la Biblia contiene la Palabra de Dios y Jesús es “La Palabra hecha carne”. Valoramos la Palabra al acostumbrarnos a seguirla y al familiarizarnos con ella; al hacer que sea la Palabra de la Verdad, la que nos marque el camino para conducirnos en la escuela de Jesús. Es la Palabra que tenemos que conocer y aceptar en comunión con la Comunidad cristiana, con la Iglesia, para no caer en interpretaciones erróneas que no conducen a inventarnos un cristianismo “a medida”.
     Algunas indicaciones:
     1. La Palabra se lee lentamente y se acepta con el corazón, respondiendo a esta pregunta: ¿qué dice el texto?
     2. La Palabra aceptada hay que rumiarla, permitiendo que nos interrogue; que lleve a responder esta pregunta: ¿qué me dice el texto en mi situación actual y con mi vida concreta?
     3. La Palabra ya aceptada y rumiada exige una respuesta para orientar la propia vida según proyecto de Jesús, contestando a la pregunta: ¿qué le respondo yo a la Palabra?
     San Lucas, en la Anunciación, es quien nos da estas pautas, enseñándonos a ponernos frente a la Palabra hecha carne. Para esto es conveniente usar el texto que día a día la liturgia de la Iglesia nos propone, de este modo, no se queda en el simple “picotear”, sino que se trata de respetar una guía...
     Sería bueno que podamos todos los días dedicarle un momento a Jesús ya que el “encuentro” con Él es lo único que nos hará madurar y convertirnos progresivamente en mejores “hijos de Dios”.
     Si podemos hacer esta práctica en familia y con otras familias, la experiencia será más enriquecedora, pues el compartir ayuda a crear vínculos fraternos que nos ayudan a ser “la Iglesia de Jesús”.
     Esperemos que la primavera que ya pronto comenzará haga florecer una nueva espiritualidad en todos nosotros, fundada en la Palabra de Dios y no en cosas que poco tienen que ver con un encuentro con Jesús. Vayamos a lo más importante y esencial.

     Que la bendición de Jesús nos acompañe en este camino.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Capilla Espíritu Santo

La Comunidad del Espíritu Santo es pequeña y le cuesta crecer. Si bien este año se han anotado varios chicos para la Iniciación cristiana, sus padres no sienten la importancia de la enseñanza y el deseo de Jesús: “que todos sean uno, como Tú y Yo Padre, somos uno”.
Muchas veces se piensa que se es cristiano por el simple hecho de haber recibido las aguas bautismales y haber hecho la Primera Comunión (“la confirmación no tiene demasiada importancia”, se cree). Pero como ya en el siglo III decía Tertuliano: “cristianos no se nace, se hace”.
Verdaderamente, los ritos sacramentales, si se reciben sin un significado y una vivencia, no producen absolutamente nada, ya que no son cosas mágicas. Ser cristiano, ser seguidores de Jesús, sus discípulos, implica “estar unidos a Él, escucharlo, seguirlo y vivir sus enseñanzas”: para esto ha sido enviado por el Padre.
Tal vez todo esto se entiende, pero no interesa vivirlo. Y aún hay algo más comprometedor y que ayuda a vivir unidos a Jesús..., y es “ser Comunidad”, pues, como nos enseña el Hijo de Dios: “donde hay dos o más reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Esto es ser  “Iglesia”, “Pueblo de Dios”, “su Familia”. Y es en este ambiente de familia que tenemos que ir construyéndola, entre todos, con convencimiento, para ir haciéndonos cristianos.
En resumen: la Comunidad cristiana tiene tres pilares: el culto o Liturgia, que son las celebraciones de alabanza, agradecimiento, petición, donde todos somos celebrantes; el conocimiento de la Palabra de Dios por medio de la catequesis (y no sólo la de los niños sino -y fundamentalmente- la de los adultos); y, por último, la Caridad, que es el amor mutuo de los creyentes expresado en el compartir, sostenerse, ayudarse para vivir los valores del Evangelio y así ir construyendo una Humanidad Nueva.

El Espíritu Santo es el alma de todo esto. Por eso esperamos que nuestra querida Capilla pueda reflejar siempre ese Espíritu para bien de los vecinos y de toda la Comunidad Parroquial

jueves, 6 de agosto de 2015

Capítulo V: Evangelizadores con espíritu

- “Una evangelización con espíritu es muy diferente de un conjunto de tareas vividas como una obligación pesada que simplemente se tolera, o se sobrelleva como algo que contradice las propias inclinaciones y deseos. ¡Cómo quisiera encontrar las palabras para alentar una etapa evangelizadora más fervorosa, alegre, generosa, audaz, llena de amor hasta el fin y de vida contagiosa! Pero sé que ninguna motivación será suficiente si no arde en los corazones el fuego del Espíritu” (n. 261).
- “La misión en el corazón del pueblo no es una parte de mi vida, o un adorno que me puedo quitar; no es un apéndice o un momento más de la existencia. Es algo que yo no puedo arrancar de mi ser si no quiero destruirmeYo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo. Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar. Allí aparece la enfermera de alma, el docente de alma, el político de alma, esos que han decidido a fondo ser con los demás y para los demás. Pero si uno separa la tarea por una parte y la propia privacidad por otra, todo se vuelve gris y estará permanentemente buscando reconocimientos o defendiendo sus propias necesidades. Dejará de ser pueblo” (n. 273).

- “Con el Espíritu Santo, en medio del pueblo siempre está María. Ella reunía a los discípulos para invocarlo (Hch 1,14), y así hizo posible la explosión misionera que se produjo en Pentecostés. Ella es la Madre de la Iglesia evangelizadora y sin ella no terminamos de comprender el espíritu de la nueva evangelización. (…) Hay un estilo mariano en la actividad evangelizadora de la Iglesia. Porque cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes” (nn. 284 y 288).

lunes, 3 de agosto de 2015

El Rincón de la Catequesis

CATEQUESIS  DEL PAPA  FRANCISCO SOBRE EL PRECIO QUE LOS NIÑOS PAGAN POR UNIONES INMADURAS Y SEPARACIONES IRRESPONSABLES
 
El Santo Padre afirma que los niños pagan el precio de 'uniones inmaduras y de separaciones irresponsables'. El Señor juzga nuestra vida escuchando lo que refieren los ángeles de los niños

“Una vez Jesús regañó a sus discípulos porque alejaban a los niños que los padres le llevaban para que les bendijera”. Es conmovedora la narración evangélica: “Le trajeron entonces a unos niños para que les impusiera las manos y orara sobre ellos. Los discípulos los reprendieron, pero Jesús les dijo: ’Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos. Y después de haberles impuesto las manos, se fue de allí”. ¡Qué bonita esa confianza de los padres, y esta respuesta de Jesús! ¡Cómo quisiera que esta página se convirtiera en la historia normal de todos los niños!
Es verdad que gracias a Dios los niños con graves dificultades encuentran muy a menudo padres extraordinarios, preparados para cualquier tipo de sacrificio y de generosidad. ¡Pero no se debería dejar solos a estos padres!, deberíamos acompañar su fatiga, pero también ofrecerles momentos de alegría compartida y de alegría despreocupada, para que no sean presos solo de la rutina terapéutica.
Cuando se trata de los niños, en cualquier caso, no se deberían escuchar esas fórmulas de la defensa legal de oficina tipo: “Después de todo, no somos una organización benéfica” o “En lo privado, cada uno es libre de hacer lo que quiere” o también “Lo sentimos, no podemos hacer nada”. Estas palabras no sirven cuando se trata de niños.
Demasiado a menudo en los niños recaen los efectos de la vida de un trabajo precario o mal pagado, de horarios insostenibles, de transportes ineficientes… Pero los niños pagan también el precio de uniones inmaduras y de separaciones irresponsables, son las primeras víctimas. Sufren los resultados de la cultura de los derechos subjetivos exasperados, y se convierten después en hijos más precoces. A menudo absorben una violencia que no son capaces de “disponer”, y bajo los ojos de los de los grandes están obligados a acostumbrarse a la degradación.
También en esta época, como en el pasado, la Iglesia pone su maternidad al servicio de los niños y de sus familias. A los padres y a los hijos de este nuestro mundo lleva la bendición de Dios, la ternura materna, el reproche firme y la condena decidida. Hermanos y hermanas, pensemos bien: ¡Con los niños no se bromea!
Pensemos como sería una sociedad que decidiera, de una vez por todas, establecer este principio: “Es verdad que nos somos perfectos y que cometemos muchos errores. Pero cuando se trata de los niños que vienen al mundo, ningún sacrificio de los adultos se juzgará demasiado costoso o demasiado grande, para evitar que un niño piense que es un error, que no vale nada y estar abandonado a las heridas de la vida y a la prepotencia de los hombres”. Que bonita sería esta sociedad.  Yo creo que a esta sociedad, mucho le sería perdonado por sus innumerables errores. Mucho, de verdad.
El Señor juzga nuestra vida escuchando lo que refieren los ángeles de los niños, ángeles que “ven siempre el rostro del Padre que está en los cielos". Preguntémonos siempre: ¿Qué contarán a Dios de nosotros estos ángeles de los niños?”  


                                                 Ciudad del Vaticano, 08 de abril de 2015

domingo, 2 de agosto de 2015

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL HOMBRE Y LA MUJER


COMO DON DE DIOS A LA HUMANIDAD  (1º parte)
 
     ¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días! La catequesis de hoy está dedicada a un tema central: el gran don que Dios dio a la humanidad con la creación del hombre y de la mujer y con el sacramento del matrimonio. Esta catequesis y la próxima se refieren a la diferencia y a la complementariedad entre el hombre y la mujer, que están en la cumbre de la creación divina; las próximas dos serán sobre el tema del matrimonio.
     Iniciamos con un breve comentario a la primera narración sobre la creación, en el libro del Génesis. Aquí leemos que Dios, después de haber creado el universo y a todos los seres vivientes, creó su obra maestra, o sea el ser humano, que hizo a su propia imagen: “A imagen de Dios los creó: varón y mujer los creó”. (Gen 1,27). Así dice el libro del Génesis.
     Como todos sabemos, la diferencia sexual está presente en muchas formas de vida, en la amplia escala de los vivientes. Pero solamente el hombre y la mujer llevan en sí la imagen y semejanza de Dios: ¡el texto bíblico lo repite nada menos que tres veces en dos estrofas (26-27)!
      El hombre y la mujer son creados a imagen y semejanza de Dios. Esto nos dice que no solamente el hombre en sí es creado a imagen de Dios, no solamente la mujer tomada en sí es creada a imagen de Dios, también el hombre y la mujer como pareja, lo son a imagen y semejanza de Dios. La diferencia entre hombre y mujer no es contraposición, o la subordinación, es comunión y generación, siempre a imagen y semejanza de Dios.
     La experiencia nos enseña: para conocerse bien y crecer armónicamente el ser humano tiene necesidad de la reciprocidad entre hombre y mujer. Cuando esto no sucede, se ven las consecuencias. Estamos hechos para escucharnos y ayudarnos mutuamente. Podemos decir que sin en enriquecimiento recíproco en esta relación “en el pensamiento y en la acción, en los afectos y en el trabajo, y también en la fe” los dos no pueden ni siquiera entender hasta el fondo qué significa ser hombre y mujer.
 (Continuará…)