sábado, 29 de agosto de 2015
Jubileo Extraordinario de la Misericordia
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Jubileo Extraordinario de la Misericordia
miércoles, 12 de agosto de 2015
Capilla Espíritu Santo
Muchas veces se piensa que se es
cristiano por el simple hecho de haber recibido las aguas bautismales y haber
hecho la Primera Comunión
(“la confirmación no tiene demasiada importancia”, se cree). Pero como ya en el
siglo III decía Tertuliano: “cristianos no se nace, se hace”.
Verdaderamente, los ritos sacramentales,
si se reciben sin un significado y una vivencia, no producen absolutamente nada,
ya que no son cosas mágicas. Ser cristiano, ser seguidores de Jesús, sus
discípulos, implica “estar unidos a Él, escucharlo, seguirlo y vivir sus
enseñanzas”: para esto ha sido enviado por el Padre.
Tal vez todo esto se entiende, pero no
interesa vivirlo. Y aún hay algo más comprometedor y que ayuda a vivir unidos a
Jesús..., y es “ser Comunidad”, pues, como nos enseña el Hijo de Dios: “donde
hay dos o más reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Esto es
ser “Iglesia”, “Pueblo de Dios”, “su
Familia”. Y es en este ambiente de familia que tenemos que ir construyéndola,
entre todos, con convencimiento, para ir haciéndonos cristianos.
En resumen: la Comunidad cristiana
tiene tres pilares: el culto o Liturgia,
que son las celebraciones de alabanza, agradecimiento, petición, donde todos
somos celebrantes; el conocimiento de la Palabra de Dios por
medio de la catequesis (y no sólo la de los niños sino -y fundamentalmente- la
de los adultos); y, por último, la Caridad , que es el amor mutuo de los creyentes
expresado en el compartir, sostenerse, ayudarse para vivir los valores del
Evangelio y así ir construyendo una Humanidad Nueva.
El
Espíritu Santo es el alma de todo esto. Por eso esperamos que nuestra querida Capilla pueda reflejar siempre
ese Espíritu para bien de los vecinos y de toda la Comunidad Parroquial
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De la Capilla Espíritu Santo
jueves, 6 de agosto de 2015
Capítulo V: Evangelizadores con espíritu
- “Una evangelización con espíritu es muy diferente de un conjunto de
tareas vividas como una obligación pesada que simplemente se tolera, o se
sobrelleva como algo que contradice las propias inclinaciones y deseos. ¡Cómo
quisiera encontrar las palabras para alentar una etapa evangelizadora más
fervorosa, alegre, generosa, audaz, llena de amor hasta el fin y de vida
contagiosa! Pero sé que ninguna motivación será suficiente si no arde en los
corazones el fuego del Espíritu” (n. 261).
- “La misión en el corazón del pueblo no es una parte de mi vida, o un adorno que me puedo quitar; no es
un apéndice o un momento más de la existencia. Es algo que yo no puedo
arrancar de mi ser si no quiero destruirme. Yo soy una misión en
esta tierra, y para eso estoy en este mundo. Hay que reconocerse a sí mismo
como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar,
sanar, liberar. Allí aparece la enfermera de alma, el docente de alma, el
político de alma, esos que han decidido a fondo ser con los demás y para los
demás. Pero si uno separa la tarea por una parte y la propia privacidad por
otra, todo se vuelve gris y estará permanentemente buscando reconocimientos o
defendiendo sus propias necesidades. Dejará de ser pueblo” (n. 273).
- “Con el Espíritu Santo, en medio del pueblo siempre está María. Ella reunía a los discípulos para invocarlo
(Hch 1,14), y así hizo posible la explosión misionera que se produjo en
Pentecostés. Ella es la Madre
de la Iglesia
evangelizadora y sin ella no terminamos de comprender el espíritu de la nueva
evangelización. (…) Hay un estilo mariano en la actividad evangelizadora de la Iglesia. Porque cada
vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y
del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de
los débiles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para
sentirse importantes” (nn. 284 y 288).
lunes, 3 de agosto de 2015
El Rincón de la Catequesis
CATEQUESIS DEL PAPA
FRANCISCO SOBRE EL PRECIO QUE LOS NIÑOS PAGAN POR UNIONES INMADURAS Y
SEPARACIONES IRRESPONSABLES
El Santo Padre afirma que los niños pagan el precio de 'uniones
inmaduras y de separaciones irresponsables'. El Señor juzga nuestra vida
escuchando lo que refieren los ángeles de los niños
“Una vez Jesús regañó a
sus discípulos porque alejaban a los niños que los padres le llevaban para que
les bendijera”. Es conmovedora la narración evangélica: “Le trajeron entonces a
unos niños para que les impusiera las manos y orara sobre ellos. Los discípulos
los reprendieron, pero Jesús les dijo: ’Dejen a los niños, y no les impidan que
vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos.
Y después de haberles impuesto las manos, se fue de allí”. ¡Qué bonita esa
confianza de los padres, y esta respuesta de Jesús! ¡Cómo quisiera que esta
página se convirtiera en la historia normal de todos los niños!
Es verdad que gracias a
Dios los niños con graves dificultades encuentran muy a menudo padres
extraordinarios, preparados para cualquier tipo de sacrificio y de generosidad.
¡Pero no se debería dejar solos a estos padres!, deberíamos acompañar su
fatiga, pero también ofrecerles momentos de alegría compartida y de alegría
despreocupada, para que no sean presos solo de la rutina terapéutica.
Cuando se trata de los
niños, en cualquier caso, no se deberían escuchar esas fórmulas de la defensa
legal de oficina tipo: “Después de todo, no somos una organización benéfica” o
“En lo privado, cada uno es libre de hacer lo que quiere” o también “Lo
sentimos, no podemos hacer nada”. Estas palabras no sirven cuando se trata de
niños.
Demasiado a menudo en
los niños recaen los efectos de la vida de un trabajo precario o mal pagado, de
horarios insostenibles, de transportes ineficientes… Pero los niños pagan
también el precio de uniones inmaduras y de separaciones irresponsables, son
las primeras víctimas. Sufren los resultados de la cultura de los derechos
subjetivos exasperados, y se convierten después en hijos más precoces. A menudo
absorben una violencia que no son capaces de “disponer”, y bajo los ojos de los
de los grandes están obligados a acostumbrarse a la degradación.
También en esta época,
como en el pasado, la Iglesia
pone su maternidad al servicio de los niños y de sus familias. A los padres y a
los hijos de este nuestro mundo lleva la bendición de Dios, la ternura materna,
el reproche firme y la condena decidida. Hermanos y hermanas, pensemos bien:
¡Con los niños no se bromea!
Pensemos como sería una
sociedad que decidiera, de una vez por todas, establecer este principio: “Es
verdad que nos somos perfectos y que cometemos muchos errores. Pero cuando se
trata de los niños que vienen al mundo, ningún sacrificio de los adultos se
juzgará demasiado costoso o demasiado grande, para evitar que un niño piense
que es un error, que no vale nada y estar abandonado a las heridas de la vida y
a la prepotencia de los hombres”. Que bonita sería esta sociedad. Yo creo
que a esta sociedad, mucho le sería perdonado por sus innumerables errores.
Mucho, de verdad.
El Señor juzga nuestra
vida escuchando lo que refieren los ángeles de los niños, ángeles que “ven
siempre el rostro del Padre que está en los cielos". Preguntémonos
siempre: ¿Qué contarán a Dios de nosotros estos ángeles de los niños?”
Ciudad del Vaticano, 08 de abril de 2015
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El Rincón de la Catequesis
domingo, 2 de agosto de 2015
CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL HOMBRE Y LA MUJER
COMO DON DE DIOS A LA HUMANIDAD (1º parte)
¡Queridos
hermanos y hermanas, buenos días! La catequesis de hoy está dedicada a un tema
central: el gran don que Dios dio a la humanidad con la creación del hombre y
de la mujer y con el sacramento del matrimonio. Esta catequesis y la próxima se
refieren a la diferencia y a la complementariedad entre el hombre y la mujer,
que están en la cumbre de la creación divina; las próximas dos serán sobre el
tema del matrimonio.
Iniciamos
con un breve comentario a la primera narración sobre la creación, en el libro
del Génesis. Aquí leemos que Dios, después de haber creado el universo y a
todos los seres vivientes, creó su obra maestra, o sea el ser humano, que hizo
a su propia imagen: “A imagen de Dios los creó: varón y mujer los creó”. (Gen
1,27). Así dice el libro del Génesis.
Como
todos sabemos, la diferencia sexual está presente en muchas formas de vida, en
la amplia escala de los vivientes. Pero solamente el hombre y la mujer llevan
en sí la imagen y semejanza de Dios: ¡el texto bíblico lo repite nada menos que
tres veces en dos estrofas (26-27)!
El
hombre y la mujer son creados a imagen y semejanza de Dios. Esto nos dice que
no solamente el hombre en sí es creado a imagen de Dios, no solamente la mujer
tomada en sí es creada a imagen de Dios, también el hombre y la mujer como
pareja, lo son a imagen y semejanza de Dios. La diferencia entre hombre y mujer
no es contraposición, o la subordinación, es comunión y generación, siempre a
imagen y semejanza de Dios.
La
experiencia nos enseña: para conocerse bien y crecer armónicamente el ser
humano tiene necesidad de la reciprocidad entre hombre y mujer. Cuando esto no
sucede, se ven las consecuencias. Estamos
hechos para escucharnos y ayudarnos mutuamente. Podemos decir que sin en
enriquecimiento recíproco en esta relación “en el pensamiento y en la acción,
en los afectos y en el trabajo, y también en la fe” los dos no pueden ni
siquiera entender hasta el fondo qué significa ser hombre y mujer.
(Continuará…)
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sábado, 1 de agosto de 2015
CELEBRACIONES EN AGOSTO
4 de agosto: DÍA DEL PÁRROCO
En el día de la Memoria del Cura de Ars,
San Juan María Vianney, se celebra del día del Párroco. Se trata -antes que de
una fiesta- de una oportunidad, para todos los cristianos, para reflexionar y
tomar conciencia sobre lo que el párroco es y lo que significa en la Iglesia :
-
En primer lugar, no es quien “representa” a Cristo, sino la persona que “hace
presente a Cristo”; dos cosas bien distintas, que, si no se entienden, deben
consultarse responsablemente.
-
En segundo lugar, párroco es también el que hace presente al Obispo de la Diócesis en las distintas
comunidades puesto que el Obispo, único responsable de la Iglesia diocesana, no
puede estar presente en todas ellas. El párroco actúa en nombre del Obispo y
estando en comunión con él.
-
En tercer lugar, el sacerdote es un cristiano con todas las limitaciones
humanas comunes a los todas las personas, que ha sido llamado por Jesús a
través de la Iglesia
para ser puente entre Dios y los hombres y viceversa. Ha sido convocado especialmente
a efectos de dos claros objetivos: “anunciar la Palabra de Dios y
alimentar la vida cristiana con los Sacramentos”.
-
En cuarto lugar, el Párroco es quien hace presente a Jesús, el “buen pastor”,
para guiar, conducir, corregir, aliviar, curar y sanar a los que están heridos
y sienten necesidad de todo esto.
-
En quinto lugar, tiene que animar a la Comunidad Cristiana
para que se sienta responsable en la misión que Jesús ha comunicado a cada uno
de los que la integran.
Si el párroco en una comunidad es el que
tiene que hacer todo y si sobre él se descargan las propias responsabilidades a
partir de los dones recibidos, estamos bien lejos de lo que Jesús quiere para
su Pueblo. Nadie tendría que ser “pasivo” en la Comunidad. Cada
uno -de acuerdo a su situación- está invitado (pero nunca obligado) a prestar
su colaboración. Esto en cuanto a la difusión de la Palabra , de la Caridad , del Culto, de la Economía , etc.
Entonces, para que todo esto -que no es
todo- se pueda realizar, recemos los
unos por los otros, por el párroco circunstancial y para que tomemos
conciencia de lo importante y grande que es “ser la familia de Jesús” en
nuestra comunidad.
8 de agosto: DÍA DEL DIACONO
Tal como se está haciendo todos los años,
la Celebración
y Fiesta de los Diáconos Permanentes de nuestra diócesis se realizará en
nuestra Parroquia. Para la ocasión estará presente nuestro obispo Mons. Rubén
Frassia.
Estos festejos constan de dos partes: la
primera es la celebración Eucarística presidida por nuestro obispo a las 20
hs.; la segunda parte es el encuentro fraterno con todos ellos y sus familias. Nuestra
Comunidad, como anfitriona, está invitada de una manera especial.
Como se celebra un sábado se suspende la
misa de las 18 hs. para dar lugar al acontecimiento de la celebración de las 20
hs.
Para el encuentro fraterno es importante
contactarse con el Diácono José Oggioni para reservar la entrada.
21 de
agosto: DÍA DEL CATEQUISTA
El “servicio del Catequista” tiene dos
aristas: servir a Jesús continuando su obra evangelizadora y servir a los
catecúmenos y a sus padres acompañándolos en el camino que los hará cristianos
por elección.
Es una tarea difícil hoy en día; sobre
todo porque las cosas de Jesús no interesan demasiado y estamos más ocupados
por las cosas humanas (egoísmo, individualismo, intereses, etc.). Por eso, al
Catequista se le pide “interés, actualización, fantasía, imaginación,
dedicación, estudio y conocimiento, profundización, vida de oración “bíblica”
(escuchar, rumiar, responder), pero
sobre todo trabajar juntos y no un “cortarse solos”. El servicio del Catequista
es fundamental para el crecimiento de la Comunidad y tomarlo así es “amar a la Iglesia ”.
¿Y de
parte de la Comunidad ? Lo
fundamental es, ante todo, rezar por los Catequistas, interesarse por ellos/as,
ser acogedores de los padres de los catecúmenos: “de cómo ustedes se amen,
reconocerán que son mis discípulos”. La Catequesis no es un “apéndice” de la Comunidad , sino una de
las actividades-servicio más importantes.
5 de
setiembre:
PEREGRINACIÓN DIOCESANA A LA VIRGEN DE LUJAN
Todos estamos invitados a este encuentro
con la Virgen María.
Debemos ir pensando sobre la participación y la preparación para que la Peregrinación sea el
signo del “caminar” en la vida cristiana, acompañados por la Madre María. Si le
damos el sentido que se merece, nos enriquecerá interiormente y como comunidad.
Interesemos también a nuestras amistades y familiares, podemos ser
“instrumentos” para que otras personas se encuentren con Jesús por medio de la
intercesión de María.
Se avisará en breve sobre el desarrollo
de la misma y la venta de los pasajes.
¡PARTICIPEMOS!
viernes, 31 de julio de 2015
Carta del Párroco
Queridas
familias:
Si miramos el calendario de este mes,
notaremos que hay recordatorios especiales: día del Párroco, de los Diáconos,
de los Catequistas, del Seminario diocesano. Sería bueno entonces que, por
medio de estos acontecimientos, centremos la atención sobre lo que significa
“ser cristiano” puesto que la esencia del auténtico creyente está en el
“servicio”, en el salirse de uno mismo para abrir el corazón a las necesidades
de nuestros hermanos, sea cual fueren estas prioridades. En esto no hay debate
posible: el servicio cristiano es una certeza que no se discute.
Pero, ¿dónde nace este criterio? Pues bien,
¡en el Evangelio como nueva y buena noticia de parte de Dios por medio de
Jesús!
En su evangelio, San Juan nos relata la
“última cena”, momento central de la vida de Jesús antes de dejar este mundo
para indicarnos como allí, en esa Liturgia Pascual actualizada, Cristo hace
entrega de su vida: “tomen y coman” de su cuerpo. En la descripción de este
acontecimiento Juan centra la atención en que el comer y beber el Cuerpo y la Sangre de Cristo lleva a
identificarse con Él. De esta manera, nos muestra como Jesús lo “enseña”,
levantándose de la mesa, colocándose una toalla en la cintura y lavando los
pies a sus amigos. Si leemos el relato veremos muchas indicaciones, pero lo
esencial es que nos enseña definitivamente que no se puede ser cristiano sin
ser servidor del prójimo. Servimos a Dios cuando servimos a los hermanos. Y no
solamente en los momentos importantes, sino en la cotidianidad, al ejercerlo
cada uno según su vocación específica.
Este mes recordamos el “servicio” en la
comunidad, pero no es un gesto exclusivo de ella: la comunidad se construye
solamente si hay servicio en todos los casos y si cada uno lo sabe asumir. Muchas
veces usamos la excusa del “¡no tengo tiempo!”, pero, ¿usamos bien el tiempo?,
¿qué cantidad y calidad de tiempo le damos a las cosas de Dios? Miremos
adelante y veremos que mientras de este mundo no nos llevamos casi nada, el
Juicio de Dios tiene presente el “servicio” aquí en la tierra (leer Mateo 25).
Si creemos que puede existir una primavera de la Iglesia , ésta se dará por
el servicio, que es la actitud del buen cristiano; como decía un sabio: “El que
no vive para servir, no sirve para vivir”.
Pidamos a María que, Servidora del Señor como
ella fue, lo podamos también ser nosotros, asumiendo nuestras
responsabilidades.
Y que la bendición de Dios nos acompañe.
Con la bendición de Dioslunes, 6 de julio de 2015
“Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti” (San Agustín)
¿De quién depende la Salvación ?, cuando por
Salvación se entiende la obra de Jesús que vino para perdonar nuestros pecados
y hacernos re-nacer a la vida nueva de hijos de Dios y hermanos entre nosotros
y abrirnos las puertas de la eternidad.
San Agustín, un gran
estudioso siempre iluminado, nos dice que la salvación depende de Dios y de
nosotros, siempre juntos. El objetivo de la creación del hombre por parte de
Dios consiste en poder participar de su vida, entrar en el círculo de su Amor,
hacernos participar de él. Poseer la vida es el don divino: el don más grande que hayamos
recibido. ¡Y qué poca importancia le damos a este don! Estamos tan
acostumbrados a “tener vida” que olvidamos la relación que ésta tiene con el
creador.
Ciertamente, la
existencia tiene sus vueltas, nada es fácil, y muchas veces pensamos que todas
las desavenencias que se nos presentan, si es que Dios existe, no tendrían que
estar presentes. Sin embargo, Dios nos creó “muy buenos” pero también con
“libertad” (¡Qué respetuoso este Dios creador!). Y a la libertad muchas veces
la entendemos mal, no como la entendió el creador. Nosotros pensamos que
tenemos libertad para hacer “lo que queremos”; mientras que se nos fue dada
“para hacer el bien”. A causa de esto, siempre tenemos que elegir entre lo que
queremos y hacer el bien.
Es así que lo que
Jesús realizó en plena libertad se convierte en parámetro para que nosotros
obremos de la misma manera.
Por eso la salvación
depende también de nosotros, de nuestras elecciones. Se puede vivir de muchas
maneras, también a contramano de éticas y morales y contra el sentido común: siempre
dependerá de nosotros, de esta posibilidad de hacer el bien o no.
Como buenos
cristianos tratemos de que, como dice Papa Francisco, “no nos roben la fe, la
esperanza y el Amor de Dios”
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CERTEZAS QUE NO SE DISCUTEN
sábado, 4 de julio de 2015
Seguimos presentado la Exhortación del Papa Francisco:
Capítulo IV: La dimensión social de la
evangelización
·
“Nadie puede exigirnos que
releguemos la religión a la intimidad secreta de
las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin
preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar
sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos. ¿Quién pretendería
encerrar en un templo y acallar el mensaje de san Francisco de Asís y de la
beata Teresa de Calcuta? Ellos no podrían aceptarlo. Una auténtica fe —que
nunca es cómoda e individualista— siempre implica un profundo deseo de
cambiar el mundo, de transmitir valores, de dejar algo mejor detrás de
nuestro paso por la tierra” (n. 183).
·
“La necesidad de resolver
las causas estructurales de la pobreza no puede esperar, no solo por una exigencia pragmática de obtener resultados y de
ordenar la sociedad, sino para sanarla de una enfermedad que la vuelve frágil e
indigna y que solo podrá llevarla a nuevas crisis. Los planes asistenciales,
que atienden ciertas urgencias, solo deberían pensarse como respuestas
pasajeras. Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los
pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la
especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no
se resolverán los problemas del mundo y en definitiva ningún problema. La
inequidad es raíz de los males sociales” (n. 202).
·
“¡Pido a Dios que crezca el
número de políticos capaces de entrar en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las raíces profundas y no la
apariencia de los males de nuestro mundo! La política, tan denigrada, es una
altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque
busca el bien común (…) ¡Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes
les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres!” (n. 205)
·
“Entre esos débiles, que la
Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por
nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se
les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se
quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda
impedirlo. Frecuentemente, para ridiculizar alegremente la defensa que la
Iglesia hace de sus vidas, se procura presentar su postura como algo
ideológico, oscurantista y conservador. Sin embargo, esta defensa de la
vida por nacer está íntimamente ligada a la defensa de cualquier derecho humano.
Supone la convicción de que un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en
cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo. Es un fin en sí mismo y
nunca un medio para resolver otras dificultades. Si esta convicción cae, no
quedan fundamentos sólidos y permanentes para defender los derechos humanos,
que siempre estarían sometidos a conveniencias circunstanciales de los poderosos
de turno. La sola razón es suficiente para reconocer el valor inviolable de
cualquier vida humana, pero si además la miramos desde la fe, ‘toda violación
de la dignidad personal del ser humano grita venganza delante de Dios y se
configura como ofensa al Creador del hombre’” (n. 213).
·
“Precisamente porque es una
cuestión que hace a la coherencia interna de nuestro mensaje sobre el valor de
la persona humana, no debe esperarse que la Iglesia cambie su postura
sobre esta cuestión. Quiero ser completamente honesto al respecto. Este
no es un asunto sujeto a supuestas reformas o ‘modernizaciones’. No es
progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana. Pero
también es verdad que hemos hecho poco para acompañar adecuadamente a
las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el
aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias,
particularmente cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de
una violación o en un contexto de extrema pobreza. ¿Quién puede dejar de
comprender esas situaciones de tanto dolor?” (n. 214)
·
“La Iglesia no pretende
detener el admirable progreso de las ciencias. Al
contrario, se alegra e incluso disfruta reconociendo el enorme
potencial que Dios ha dado a la mente humana. Cuando el desarrollo de las
ciencias, manteniéndose con rigor académico en el campo de su objeto
específico, vuelve evidente una determinada conclusión que la razón no puede
negar, la fe no la contradice. Los creyentes tampoco pueden pretender que una opinión
científica que les agrada, y que ni siquiera ha sido suficientemente
comprobada, adquiera el peso de un dogma de fe. Pero, en ocasiones, algunos
científicos van más allá del objeto formal de su disciplina y se extralimitan
con afirmaciones o conclusiones que exceden el campo de la propia
ciencia. En ese caso, no es la razón lo que se propone, sino una
determinada ideología que cierra el camino a un diálogo auténtico, pacífico y
fructífero” (n. 243).
·
“Un sano pluralismo, que de verdad respete a los diferentes y los valore como tales, no
implica una privatización de las religiones, con la pretensión de reducirlas al
silencio y la oscuridad de la conciencia de cada uno, o a la marginalidad del
recinto cerrado de los templos, sinagogas o mezquitas. Se trataría, en
definitiva, de una nueva forma de discriminación y de autoritarismo. El debido
respeto a las minorías de agnósticos o no creyentes no debe imponerse
de un modo arbitrario que silencie las convicciones de mayorías creyentes o
ignore la riqueza de las tradiciones religiosas. Eso a la larga fomentaría más
el resentimiento que la tolerancia y la paz” (n. 255).
jueves, 2 de julio de 2015
El Rincón de la Catequesis
CATEQUESIS DEL PAPA
FRANCISCO SOBRE EL PRECIO QUE LOS NIÑOS PAGAN POR UNIONES INMADURAS Y
SEPARACIONES IRRESPONSABLES
El Santo Padre afirma que los niños pagan el precio de 'uniones
inmaduras y de separaciones irresponsables'. El Señor juzga nuestra vida
escuchando lo que refieren los ángeles de los niños
Queridos hermanos y
hermanas,
En la catequesis sobre
la familia completamos hoy la reflexión sobre los niños, que son el fruto más
bonito de la bendición que el Creador ha dado al hombre y a la mujer. Ya hemos
hablado del gran don que son los niños, hoy debemos lamentablemente hablar de
las “historias de Pasión” que viven muchos de ellos.
Muchos niños desde el
principio son rechazados, abandonados, despojados de su infancia y de su
futuro. Alguno osa decir, casi para justificarse, que ha sido un error hacerles
venir al mundo. ¡Esto es vergonzoso! ¡No descarguemos sobre los niños nuestras
culpas! Los niños no son nunca “un error”. Su hambre no es un error, como no lo
es su pobreza, su fragilidad, su abandono; y no lo es ni siquiera su
ignorancia, o su incapacidad. Muchos niños no saben lo que es una escuela.
En todo caso, se trata
de motivos para amarlos más, con mayor generosidad. ¿Qué hacemos con las solemnes
declaraciones de los derechos del hombre y del niño, si después castigamos a
los niños por los errores de los adultos?
Aquellos que tienen la
tarea de gobernar, de educar, pero diría todos los adultos, somos responsables
de los niños y de hacer lo que cada uno de nosotros pueda para cambiar esta
situación. Me refiero a la pasión de los niños. Cada niño marginado,
abandonado, que vive por la calle mendigando e intentando sobrevivir de
cualquier manera, sin escuela, sin atención médica, es un grito que sube a Dios
y que acusa el sistema que hemos construido. Y lamentablemente estos niños son
presa de criminales, que les explotan para el tráfico y el comercio indigno, y
los adiestran para la guerra y la violencia.
Pero también en los
países, así llamados, ricos, muchos niños viven dramas que les marcan de una
forma muy fuerte, por la crisis de la familia, de los vacíos educativos y de
condiciones de vida a veces deshumanas. En cualquier caso, son infancias
violadas en el cuerpo y en el alma. ¡Pero ninguno de estos niños es olvidado
por el Padre que está en el cielo! ¡Ninguna de sus lágrimas se pierde!, como
tampoco se pierde nuestra responsabilidad, la responsabilidad social de las
personas y de los países.
(Continuará)
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