sábado, 5 de abril de 2014

El Rincón de la Catequesis


EL NUCLEO DE LA TRADICIÓN DE JESUS


     Hemos hablado ya sobre la tradición de Jesús y la religión cristiana. Ahora podemos preguntarnos: ¿qué significa la Tradición de Jesús?, ¿cuál es su núcleo (que, por otra parte, puede caber en una cáscara de nuez)?

 

     El tema de la Tradición de Jesús resulta de capital importancia si consideramos que representa la intención original y la práctica de Jesús (técnicamente, ipsissima intentio et acta Jesu), si se considera despojado de las distintas interpretaciones y acomodos posteriores.

 

     La Tradición de Jesús puede resumirse, por tanto, en estos puntos:

- 1º: viene del sueño de Jesús, el Reino de Dios, como una revolución absoluta de la historia y del universo; propuesta conflictiva pues se oponía al reino del César.

- 2º: representa la experiencia personal de Dios que Jesús trasmitió a sus seguidores: Dios es Padre (Abba), lleno de amor y ternura. Su característica especial es ser misericordioso: ama aun a los ingratos y malos (Lucas 6, 35).

- 3ª: predica y vive el amor incondicional que pone a la misma altura que el amor, a Dios

- 4º: da centralidad a los pobres e invisibles: primeros destinatarios y beneficiarios del Reino, no por su condición moral sino porque se los ha privado de la vida, lo cual lleva al Dios vivo a privilegiarlos. En el comportamiento que tengamos con ellos se decide si heredamos o no la salvación (Mt 25, 46).

- 5º: jerarquiza la comunidad. Jesús escogió a doce para vivir con él; este número es simbólico: representa la reunión de las 12 tribus de Israel y, en correspondencia, la reconciliación de todos los pueblos, hechos Pueblo de Dios,

- 6º: legitima el uso del poder solamente cuando implica servicio a la comunidad: el portador de poder debe buscar siempre el último lugar.

 

     Este conjunto de valores y visiones es la Tradición de Jesús. Como se deduce, no se trata de una institución, doctrina o disciplina. Lo que Jesús quería era enseñar a vivir y no crear una nueva religión con feligreses piadosos a una institución.

     La Tradición de Jesús es un sueño bueno, un camino espiritual que puede adquirir muchas formas y que puede tener también seguidores fuera de lo religioso y eclesial, como también nos lo enseña el Papa Francisco.

FIESTAS PATRONALES


Como dijimos anteriormente, este año las fiestas Patronales coinciden con la Pascua, aunque unos días después. Ambos acontecimientos implican un momento de profundización de nuestra fe pascual, una instancia más espiritual que de festejos externos.


 


San Jorge, nuestro patrono -más cercano que nosotros a los sucesos históricos de Jesús-, siempre se alimentó de la predicación de los sucesores de los apóstoles; esta predicación, en aquella época, giraba en torno a los acontecimientos pascuales. El santo siguió su vocación, la de ser soldado, sin embargo, supo impregnarla con la fe recibida y aceptada. Cuando tuvo que elegir entre la fidelidad al emperador pagano y la fidelidad a Cristo, no dudó. Este signo -elegir a Cristo- da cuenta de que su vida humana se apoyaba verdaderamente en la vida de fe, pues la fe otorga sentido a todo lo humano y abre la puerta de la Esperanza en una vida plena con una humanidad gloriosa.

Finalmente, comprendamos que su martirio es el acto por medio del cual manifestó su testimonio al amor recibido por parte de Dios.

 

 

Desde esta perspectiva podemos entender a San Jorge como nuestro patrono: nuestro patrono nos enseña que es posible vivir desde la fe en Jesús con toda nuestra humanidad.

miércoles, 5 de marzo de 2014

NUESTRA IGLESIA CAMINA HACIA LA PASCUA

Queridas familias:
Ya volvemos a la realidad después de un tiempo de receso; todo retoma su ritmo. Así también nuestra Parroquia con sus actividades normales. Y comenzamos precisamente con el “Tiempo de Cuaresma”, este tiempo “esperanzador” que tiene como meta la Pascua: la de Jesús y la nuestra.
Como ya les dije a fines del año pasado -cuando comenzaba el Adviento- nosotros los cristianos estamos invitados a dejarnos guiar por el ciclo litúrgico: es pedagógico en el crecimiento y en la vivencia de la fe cristiana. Este ritmo ayuda a insertar en nuestra vida en general la presencia de Jesús de manera que, como dice la conclusión de toda plegaria Eucarística, todo lo hacemos “Por Cristo, con Cristo y en Cristo…”
No dudo de que esta manera de ver la vida exige un cambio de mentalidad y también es una opción/decisión que, para tomarla, exige el conocimiento del Proyecto de Dios realizado en Cristo, como la pedagogía dos veces milenaria de la Iglesia. Y así como la presencia del Hijo de Dios, Jesús, dividió la historia humana en dos, así también, esa misma presencia en la fe está en función de abandonar al “hombre viejo para revestirnos del hombre nuevo”. Es precisamente en la Pascua que se nos da la posibilidad de este nuevo nacimiento con todo lo que ello implica. ¿Difícil la cosa? Ya lo creo, y más con los tiempos que corren y las costumbres que son callosas en nosotros, pero solo una fe de calidad nos puede sacudir de la modorra espiritual. Por suerte la esperanza cristiana es un don sobrenatural y por lo tanto siempre estará presente para sostenernos en las dificultades y para animarnos cuando nos decidamos a orientar nuestra vida.
Dejémonos guiar en estos cuarenta días por la Palabra de Dios que nos será ofrecida; seremos ayudados también por la “Palabra hecha carne”, la Eucaristía y por las demás propuestas que la Parroquia formulará durante este ciclo.
Confiemos como María y, como ella, permanezcamos también al ladito de su Hijo Jesús.
Que Dios nos bendiga y manifieste siempre su Misericordia para con cada uno y para con nuestra Comunidad. ¡Buena Cuaresma!