jueves, 13 de febrero de 2014

11 DE FEBRERO 45º ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DE NUESTRA PARROQUIA


Se cumple este año un nuevo aniversario de Nuestra Parroquia como célula de la Iglesia diocesana. Hasta el año 1969 era simplemente “el Oratorio San Jorge” de los sacerdotes Salesianos, dependiendo jurídicamente, a nivel eclesiástico, de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús. Los Salesianos, siendo el último de ellos el P. Balbi, ceden el Oratorio a la Diócesis de Lomas de Zamora, y Monseñor Alejandro Schell decide, primero convertirlo en una Vicaria a cargo del P. Juan Carlos Tondato (que era vicario cooperador en Santo Cristo) y, luego, pasar ésta a la categoría de Parroquia, completamente autónoma. Así fueron pasando los años en esta tarea de consolidación comunitaria con un espíritu y con las obras que están a la vista.
 
Todo este tiempo se vivió, como todo crecimiento, entre tiempos de auge y tensiones (nada extraño allí donde conviven seres humanos). Lo que nunca se perdió fue el horizonte: que la Comunidad fuese la Familia de Jesús, sus discípulos, “para que estuviesen con Él y ser enviados por Él a evangelizar”.
En aquella época la mentalidad cristiana era distinta porque así habíamos sido educados y la misma sociedad respiraba aires cristianos. Pero todo fue cambiando y hoy ser cristiano exige “elección”,  más responsabilidad y compromiso con la fe recibida. El medioambiente no ayuda mucho y nuestra fe no tiene esa fuerza para que luchemos con éxito frente a la mundanidad (como la llamaba S. Pablo).
 
No perdamos el entusiasmo, ni la convicción de la importancia que tiene la Parroquia como comunidad/familia de Jesús. Y no solo para cada uno sino para los demás, los que creen poco, los que creen mal y por los que no creen. La Comunidad es la presencia de Jesús que se “encarna” en el medio ambiente en el que vivimos.
 
RECORDEMOS: ¡EL TESTIMONIO PERSONAL LLEVA LA FIRMA DEL QUE LO REALIZA. EL TESTIMONIO DE UNA COMUNIDAD, LLEVA LA FIRMA DE CRISTO.
 
Damos Gracias a Dios en la Celebración Eucarística de este día a las 20 hs.
¡No faltes!
 

 
 
 

RINCÓN DE LA CATEQUESIS - REINO DE DIOS E IGLESIA


Una distinción importante que hay que hacer en el Nuevo Testamento es entre el Reino de Dios y la Iglesia
Reino de Dios  es el mensaje original de Jesús. Significa una revolución absoluta donde se redefinen las relaciones de los seres humanos con Dios (hijos e hijas), con los otros (todos hermanos y hermanas), con la sociedad (centralidad de los pobres, como nos lo recuerda Papa Francisco), y con el universo (la gestación de un nuevo cielo y una nueva tierra).
La Iglesia ha sido posible debido a que Jesús fue rechazado y, por eso, no se realizó el Reino. Ella es una construcción histórica, que trata de llevar a cabo la causa de Jesús en las diferentes culturas y épocas. Es semilla del Reino.
Jesús no comenzó anunciándose a sí mismo o a la Iglesia. Comenzó anunciando el Reino de Dios. Este Reino comienza cuando las personas adhieren a este anuncio esperanzador y asumen la ética del Reino que podemos resumir en: el amor incondicional, la misericordia, la fraternidad sin fronteras, la aceptación humilde de Dios vivido como Padre de infinita bondad.
Podemos decir que Jesús nunca fundó una Iglesia. Sí podemos decir que Jesús es el “fundamento” de la Iglesia que se va haciendo histórica en las distintas épocas.
Si el Reino es de Dios es un Reino eterno que comienza ya y no tendrá fin. Un Reino que se comprende desde la fe en Jesucristo, y de su aceptación. No hay otro camino. Todos están invitados a ser parte de él simplemente porque así Dios los dispuso en su infinito Amor. Ser parte del Reino o no depende de nuestra decisión libre, no de nuestros pecados, para esto Dios es “infinita misericordia”.
Ese Reino hoy lo vivimos en la Iglesia, “comunidad creyente”, que como se ha dicho es la construcción histórica que lleva adelante la utopía de Jesús y en la cual se hace presente realmente el Cristo “donde hay dos o más reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.
Para el cristiano, gracias al bautismo, el Reino se da en la Iglesia histórica que está llamado a perfeccionar y a acrecentar, continuando la misión de Jesús para que todos crean.
 
¿Qué implicancias tiene todo esto en nuestra vida cristiana?
a.    El objetivo es el Reino que se realiza para nosotros por medio de la Iglesia.
b.    Que la Iglesia es Madre y compañera y por eso va “amada”.
c.     Que la Iglesia es histórica y por lo tanto también pecadora, además de santa porque su fundamento es Cristo.
d.    Que la Iglesia tiene a Cristo como defensor y salvador (“las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”).
e.    Que ella es el lugar histórico donde vivo como discípulo y misionero.
f.     Que es escuela donde, compartiendo, aprendo a vivir como cristiano.

 

EVANGELII GAUDIUM: Una Iglesia casa, no aduana (José M. Vidal)




Técnicamente no es una encíclica, pero es como si lo fuese. La exhortación apostólica “Evangelii Gaudium” es un documento programático, de fondo, solo de Bergoglio, en el que marca la hoja de ruta que el Papa del fin del mundo quiere para la nueva “primavera” de la Iglesia.

Francisco llegó al solio pontificio con el nombre y el lema del santo del “Repara mi Iglesia”. Y, de inmediato, se puso manos a la obra. Con una pedagogía muy jesuita y muy evangélica: “Hagan lo que  yo hago”.

Primero dio ejemplo con su vida y su testimonio y, ahora, pone por escrito el sueño de una Iglesia “reparada y reconstruida”.

En el frontispicio de esa nueva Iglesia reconstruida luce una palabra: “Casa del Padre”. Y por si quedaba alguna duda, el Papa añade: “La Iglesia no es una aduana”, no controla la vida de las personas, fiscaliza sus ideas, creencias y pertenencias y da carnets de perfección evangélica. La Iglesia, según Francisco, no es para los “perfectos”, sino para los pecadores.

El cambio de orientación y de tendencia es brutal. Y va a dar mucho que hablar. Porque el Papa apuesta por una Iglesia a la intemperie, que se arriesga, que sale que se mete en el barro de la vida de la gente, que aporta esperanza a los empobrecidos y tirados en las cunetas del mundo, que vive en su seno la alegría del seguimiento de Jesús. Primero, el Evangelio y después la doctrina, en contra de lo que “obsesivamente” se venía insistiendo hasta ahora: doctrina repetida una y mil veces para dar apariencia de seguridad. Ante esa dinámica del mundo le daba la espalda a la Iglesia y se producía una estampida silenciosa de fieles que, desencantados, se iban sin dar portazos, hacia la indiferencia.

Para detener esta hemorragia silenciosa, Francisco propone una Iglesia-casa del Padre, con las puertas siempre abiertas, con luz y transparencia, sin nada que ocultar, con flores en las ventanas y calor de hogar, aunque, eso sí, formada por  pecadores. Y para conseguir esa Iglesia doméstica propone abrir una serie de puertas, para que entre el aire fresco y ventile la casa eclesial. Éstas son, entre otras, las 10 puertas de la Iglesia del Papa Bergoglio (continuará….el mes próximo)

lunes, 2 de diciembre de 2013

DIOS AMA TANTO AL MUNDO QUE ENVIA A SU HIJO ÚNICO

Queridas familias:
            Comenzamos un nuevo año litúrgico-pastoral, es decir, una nueva etapa en nuestro “camino” como discípulos y misioneros (tal cual desea nuestro Papa Francisco). ¡Y qué bien que lo comenzamos con el Adviento, con la Fiesta de la Inmaculada y con las Fiestas Navideñas! sobre todo si consideramos que constituyen momentos de “gracia de Dios” en lo ordinario de nuestra vida, esto es, oportunidades que se nos ofrecen para no vivir en la rutina, sino eventos que marcan el sentido de nuestra vida. Los que ya estamos en el camino podemos fortalecernos; los que deseen comenzar o re-comenzar sepan que el Padre bueno y misericordioso los está esperando con los brazos abiertos, así como nos lo ha enseñado el evangelista Lucas en la etapa que finalizó. Todos están invitados a la Fiesta de la Comunión con Él.

            Adviento: es el tiempo de preparación, de fortalecimiento, de adhesión al Proyecto de Amor de Dios que nos regala a su Hijo desde la misma condición humana. Nos preparamos a re-vivir la navidad, y con ella al Dios hecho hombre que es el Salvador, quien nos comunicará la verdad sobre nosotros mismos y sobre nuestro destino desde la Encarnación (hacerse carne). La palabra “adviento” quiere decir “espera”, una espera que no haremos de brazos cruzados, sino que deberá ser activa, comprometida, con gestos concretos de adhesión. Serán cuatro semanas cortitas pero intensas y esto dependerá mucho de cada uno.

            Fiesta de la Inmaculada: el adviento está marcado y sostenido por María, particularmente presente en la Fiesta de la Inmaculada Concepción y en la Natividad de Jesús. María es el “modelo” no solo del cristiano sino también de la Iglesia -que está también llamada a ser “inmaculada” y que lo será si reconoce en sus miembros la propia “miseria” y la “misericordia” que es la que “obra grandes cosas”. Este tiempo es, además, de “penitencia”, es decir, nos invita a un cambio, cambio que no haremos nosotros, sino Dios misericordioso cuando reconozcamos y pidamos perdón por nuestras miserias.

            Navidad: es, en pocas palabras, una fiesta de la Iglesia antes que de la familia. En la familia tendrá su plenitud si sabemos celebrar este nacimiento en la comunidad de una manera cristiana sin correr el peligro de que la cultura materialista y consumista que nos rodea opaque la auténtica Navidad haciéndole perder su verdadero sentido.


            A todos les deseo que este comienzo de una nueva etapa nos de la serenidad y la alegría de sabernos amados por Dios.