lunes, 4 de noviembre de 2013

FIESTA DE CRISTO REY


    
El domingo 24 es la Fiesta de Cristo Rey. En Cristo, Rey del Universo, se concluirá nuestra historia humana. Para nuestra comunidad, será la finalización del año litúrgico (que quiere significar nuestro camino como cristianos). Un año que ha tenido como centro la Pascua, preparada por la Navidad y la Cuaresma y ahora, al final, esta Fiesta. La semana siguiente a ella comenzaremos otra etapa, el Nuevo Año con el Adviento y la Navidad.

    Como todos los años, queremos finalizar a lo grande. Hasta el año pasado, realizábamos una salida al campo. Este año, por los costos, nos quedaremos en nuestra casa y organizaremos un “Encuentro” de toda la familia de San Jorge y Espíritu Santo. Ya se está trabajando en ello. Por eso mismo reservemos ese día para compartirlo con nuestros hermanos en la fe y con aquellos que deseen agregarse.

     Es bueno recordar siempre que la Comunidad cristiana es fundamentalmente la comunidad que cree en Cristo Jesús y así forma su familia visible. De otra manera sería, a decir del Papa Francisco, una ONG o una de las tantas instituciones humanas. También es bueno recordar que la vida de la familia cristiana, la comunidad, gira en torno a dos momentos (que hoy más que nunca son necesarios):

a. el momento celebrativo o litúrgico (lo que hace el pueblo para estar en comunión con Dios, su Padre). Su expresión más ordinaria y fuerte es la celebración de la Eucaristía dominical (en la que se condensa toda la fe), momento en el que Él los dones recibidos: el de la vida y el de haber sido salvados por Jesús.

b. el de los “encuentros” de la comunidad para celebrar que somos la familia de Jesús, para relacionarnos, conocernos, crear unión y todo lo que ello conlleva; esto es vivir “la caridad” con el otro.

     Ya tendría que estar superada la idea del ir al Templo para el “cumplimiento”, para encontrarme con “mi Dios” o para el “voy cuándo lo siento”. El Evangelio y las enseñanzas de nuestra Iglesia hoy son la de humanizar nuestra vida cristiana y divinizar nuestra vida humana.

Durante el año tenemos estas propuestas. Tratemos de dar un paso para ser consecuentes con lo que decimos creer.

SABADO 2: CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS DIFUNTOS


Capilla Espíritu Santo a las 17 hs.

Templo Parroquial a las 18 hs.

Pueden traer los nombres de los difuntos de la familia o amigos

para recordarlos en la Celebración Eucarística.

CELEBRACIONES DEL 1 Y 2 DE NOVIEMBRE




VIERNES 1: FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

 

Capilla Espíritu Santo a las 18 hs.

 

Templo Parroquial a las 20 hs.

FINALIZA EL AÑO DE LA FE


El 23 de noviembre concluye esta etapa que la Iglesia, por intermedio del Papa Benedicto XVI y por continuación del Papa Francisco, quiso poner en práctica para que nuestra fe sea más auténtica y fuerte tanto en ser conocida como en ser vivida. Ya se habían puesto a la consideración de toda la Iglesia las virtudes sobrenaturales de la Caridad (amor – ágape) y de la Esperanza.

     Estas tres virtudes, donadas por Dios, son el fundamento de nuestra vida de cristianos.

¿Hemos crecido en este año con esta propuesta o hemos preferido seguir con nuestras ideas y convicciones?

¿Nuestra fe es de simple conocimiento o de vida?

¿Tiene algo que decir nuestra fe cristiana a nuestra realidad humana: familia, trabajo, relaciones con los demás?

PAPA FRANCISCO: EJEMPLO DE CONVERSION

El Papa Francisco, figura verdaderamente renovadora de la iglesia, es un hombre de 76 años que nos sorprende por su cambio. Su posición es diferente y se puede comprender sólo a la luz de la acción del Espíritu Santo. ¿Quién conoció a Bergoglio así? Algunas consideraciones: 1. El Espíritu guía a la Iglesia de muchas y variadas maneras… Juan Pablo II lo hizo con su carisma, su juventud y simpatía, dando a conocer a la Iglesia con sus numerosos viajes. Benedicto XVI puntualizó y reafirmó los dones sobrenaturales con sus encíclicas sobre la Fe, la Esperanza y la Caridad. Francisco lo hace dirigiendo su mirada hacia lo esencial e importante del mensaje cristiano, sobre todo la misericordia de Dios Cada uno con sus dones y carismas va dando forma al rostro de Cristo que es la Iglesia. 2. Para lograrlo, estas personalidades de la Iglesia se han “dejado conducir” por el Espíritu que se manifiesta en las realidades concretas de la vida de las personas y de las estructuras. Para esto “hay que tener fe” y no confiar sólo y excesivamente en uno mismo. Francisco pone en evidencia ese don de la fe que es capaz de transportar montañas y cambiar lo que tiene que cambiar aunque haya resistencias. También nosotros tenemos esta oportunidad ya que no es prerrogativa del Papa o de “algunos”. El don del Espíritu Santo es para toda la Iglesia de la que somos parte insustituible. Pero para esto tenemos que crecer en la fe (“¡aumenta nuestra fe!”) y ser dóciles a la voz del Espíritu. El Papa Francisco seguramente descubrió esa voz escuchando a los cardenales antes del Cónclave que pedían un cambio de ruta en la Iglesia. Francisco va “adelante” marcando el camino; “en medio” como un hijo más de la Iglesia; “atrás” para protegernos y ayudar a los que se sienten cansados.

miércoles, 2 de octubre de 2013

LA FAMILIA ES PARTE DEL PROYECTO DE DIOS Y LA MISIÓN PARTE DE NUESTRO SER DISCIPULOS

Queridas familias:
En el mes de octubre se celebra el mes de la Familia y de las Misiones. Me permito dos pequeñas y sencillas reflexiones al respecto.
La primera es sobre la familia (papá, mamá e hijos): ¿es proyecto de Dios o invento cultural?
La revelación contenida en la Biblia (que es para todos los hombres) nos dice en el Génesis que Dios creó al hombre a su imagen (1,26) y que “varón y mujer los creó” (1,27). Más adelante agrega: “por lo tanto el hombre dejará a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y los dos serán una cosa sola” (2,24). Jesús mismo, en su tiempo y frente a la dureza de corazón de los hombres, retomará estos mismos principios para la “nueva humanidad”, su Reino, que El viene a restaurar.
La familia está pensada, por lo tanto, como es Dios, esto es, trinidad, y Dios se hace presente en el mundo por medio de la familia. Si es reflejo de Dios, la familia también tiene sus mismas características: es una unidad (“una sola cosa”), indivisible, y es fiel para siempre: “Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre” (Mt. 19,4).

ACTIVADES DEL MES

1. COLECTA PARA LAS MISIONES
     Esta Colecta se realizará el sábado 12 y domingo 13. Es un acto de solidaridad (término que según el Papa es “mala palabra” para el sistema capitalista, pero buena para la esencia cristiana). Es la ayuda que como “Iglesia” brindamos para que el mensaje de Jesús pueda llegar a todas partes con medios adecuados. Para que sea efectiva, la colecta tiene que estar acompañada por la oración. Además, como ya dijimos, es importante que pensemos que, como discípulos de Jesús, somos enviados a anunciar su mensaje.                     

2. CINE  PARA TODOS
Como parte del “Mes de la Familia” se nos invita el 12 de octubre a compartir una película en el Salón Parroquial  relacionada con la familia hoy. Será un momento de esparcimiento. El evento está previsto para las 15,30 hs. El costo simbólico es de  $2 los mayores. Los menores tienen que estar acompañados por algún adulto. Lo recaudado servirá para ayudar a solventar la salida de los chicos de Catequesis y Apoyo escolar en el mes de noviembre. Por eso es importante que participen los papás de estas dos actividades. Es abierto a toda la Comunidad y a los que quieran participar.

3. MATEADA FAMILIAR

Para concluir el mes de la Familia se programó una tarde familiar el día 26 de octubre a las 16 hs. Reflexionaremos en grupitos sobre algún testo de la Escritura para compartir el proyecto de Jesús, afianzar el conocimiento entre nosotros y buscar re-crear unidad. Es una actividad abierta a todos y la participación dependerá de nosotros para invitar e involucrarnos en bien de nuestras familias.



EL RINCON DE LA CATEQUESIS

Se transcribe a continuación la catequesis del Papa Francisco, importante documento para poder entender, dentro de nuestra fe, el rol de la Iglesia.
           
La Iglesia es nuestra Madre y todos somos parte de Ella

¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!
Retomamos hoy la catequesis sobre la Iglesia en este "Año de la fe". Entre las imágenes que el Concilio Vaticano II ha elegido para hacernos entender mejor la naturaleza de la Iglesia, está la de "madre": la Iglesia es nuestra madre en la fe, en la vida sobrenatural (cfr. Cost. dogm. Lumen gentium, 6.14.15.41.42). Es una de las imágenes más usadas por los Padres de la Iglesia en los primeros siglos y creo que puede ser útil también para nosotros. Para mí es una de las imágenes más bellas de la Iglesia: ¡la Iglesia madre! ¿En qué sentido y en qué forma la Iglesia es madre? Partamos de la realidad humana de la maternidad: ¿qué hace una madre?
1. En primer lugar una madre genera la vida, lleva en su vientre durante nueve meses al propio hijo y después lo abre a la vida, generándolo. Así es la Iglesia: nos genera en la fe, por obra del Espíritu Santo que la hace fecunda, como la Virgen María. La Iglesia y la Virgen María son madres, ambas; y lo que se dice de la Iglesia se puede decir también de la Virgen y lo que se dice de la Virgen se puede decir también de la Iglesia. Cierto es que la fe es un acto personal: "yo creo", yo personalmente respondo a Dios que se hace conocer y quiere entrar en amistad conmigo (cfr Enc. Lumen fidei, n. 39). Pero la fe yo la recibo de otros, en una familia, en una comunidad que me enseña a decir "yo creo", "nosotros creemos". ¡Un cristiano no es una isla! Nosotros no nos hacemos cristianos en un laboratorio, solos y con nuestras fuerzas, sino que la fe es un don de Dios que nos viene dado por la Iglesia a través de la Iglesia. Y la Iglesia nos da la vida de fe en el bautismo: ese es el momento en que nos hace nacer como hijos de Dios, el momento en el que nos dona la vida de Dios, nos genera como madre.
Si ustedes van al Baptisterio de San Juan de Letrán, hay una inscripción en latín que dice más o menos así: "Aquí nace un pueblo de estirpe divina, generado por el Espíritu Santo que fecunda estas aguas, la Madre Iglesia da a luz a sus hijos en estas olas". Esto nos hace entender algo importante: nuestro formar parte de la Iglesia no es un hecho exterior y formal, no es rellenar una carta que nos dan, sino que es un acto interior y vital: no se pertenece a la Iglesia como se pertenece a una sociedad, a un partido o a cualquier otra organización. La unión es vital, como la que se tiene con la propia madre, porque, como afirma san Agustín, "la Iglesia es realmente madre de los cristianos". Preguntémonos ahora: ¿cómo veo yo la Iglesia? ¿Agradezco también a mis padres porque me han dado la vida, agradezco a la Iglesia porque me ha generado en la fe a través del bautismo? ¿Cuántos cristianos recuerdan la fecha de su bautizo?
Quisiera hacer esta pregunta aquí a ustedes, pero que cada uno responda en su corazón: ¿cuántos de ustedes recuerdan la fecha de su bautizo? Algunos levantan las manos, pero ¡cuántos no la recuerdan! Pero la fecha del bautizo es la fecha de nuestro nacimiento a la Iglesia, y la fecha en la que nuestra madre Iglesia nos ha dado a luz. Y ahora les dejo una tarea para casa. Cuando hoy ustedes vuelvan a casa, vayan a buscar bien cuál es la fecha del bautismo, y esto para festejarlo, para dar gracias al Señor por este don ¿Lo harán? ¿Amamos la Iglesia como se ama a la propia madre, sabiendo también comprender sus defectos? Todas las madres tienen defectos, todos tenemos defectos, pero cuando se habla de los defectos de la madre nosotros los cubrimos, los amamos así. Y la Iglesia tiene también sus defectos: ¿la amamos así como a la madre, la ayudamos a ser más bella, más auténtica, más según el Señor? Les dejo estas preguntas, pero no se olviden de la tarea: buscar la fecha del  bautismo para tenerla en el corazón y festejarla. 
2. Una madre no se limita a dar la vida, si no que con gran cuidado ayuda a sus hijos a crecer, les da la leche, los alimenta, enseña el camino de la vida, los acompaña siempre con sus atenciones, con su afecto, con su amor, también cuando son mayores. Y en esto sabe también corregir, perdonar, comprender, saber estar cerca en la enfermedad, en el sufrimiento. En una palabra, una buena madre ayuda a los hijos a salir de sí mismos, a no quedarse cómodamente bajo las alas maternas, como una cría de pollo que está bajo las alas de la gallina. La Iglesia como buena madre hace lo mismo: acompaña nuestro crecimiento transmitiendo la Palabra de Dios, que es una luz que nos indica el camino de la vida cristiana; administrando los sacramentos. Nos alimenta con la eucaristía, nos lleva el perdón de Dios a través del sacramento de la reconciliación, nos sostiene en el momento de la enfermedad con la unción de enfermos. La Iglesia nos acompaña en toda nuestra vida de fe, en toda nuestra vida cristiana. Podemos hacernos entonces otras preguntas: ¿qué relación tengo con la Iglesia?, ¿la siento como madre que me ayuda a crecer como cristiano?, ¿participo en la vida de la Iglesia, me siento parte de ella?, ¿mi relación es formal o es vital?
3. Un tercer breve pensamiento. En los primeros siglos de la Iglesia, estaba bien clara una realidad: la Iglesia, mientras es madre de los cristianos, mientras "hace" los cristianos, está también "hecha" de ellos. La Iglesia no es algo distinto de nosotros mismos, pero vista como la totalidad de los creyentes, como el "nosotros" de los cristianos: yo, tú, nosotros somos parte de la Iglesia. San Jerónimo escribía: "La Iglesia de Cristo no es otra cosa sino las almas de los que creen en Cristo".  Por tanto, la maternidad de la Iglesia la vivimos todos, pastores y fieles.
A veces escucho: "yo creo en Dios pero no en la Iglesia... He oído que la Iglesia dice...los curas dicen..." Pero una cosa son los sacerdotes, la Iglesia no está formada solo de sacerdotes, ¡la Iglesia somos todos! Y si vos decís que creés en Dios y no creés en la Iglesia, estás diciendo que no creés en vos mismo; y esto es una contradicción. La Iglesia somos todos, desde el niño recién bautizado hasta los obispos, el papa; ¡todos somos Iglesia y todos somos iguales a los ojos de Dios! Todos estamos llamados a colaborar al nacimiento de la fe de nuevos cristianos, todos estamos llamados a ser educadores en la fe y a anunciar el Evangelio. Cada uno que se pregunte: ¿qué hago yo para que otros puedan compartir la fe cristiana? ¿Soy fecundo en mi fe o cerrado? Cuando repito que amo una Iglesia no cerrada en su recinto, pero capaz de salir, de moverme, también con algún riesgo, para llevar a Cristo a todos, pienso a todos, a mí, a vos, ¡a cada cristiano! Todos participamos de la maternidad de la Iglesia, para que la luz de Cristo alcance los extremos de los confines de la tierra. ¡Y viva la Santa Madre Iglesia!


LAS COLMENAS

En el mes de septiembre hemos festejado la dedicación y consagración de la Capilla Espíritu Santo, para estos acontecimientos nos hemos valido de una imagen: las colmenas, como signo de la comunidad.
Todos sabemos que las colmenas son comunidades extremadamente organizadas. Cientos de abejas vuelan día tras día en busca de polen para generar la miel necesaria para el proceso natural de la colmena. Pero sucede que mientras un gran grupo de abejas están trabajando en conseguir la materia prima hay otras que se quedan en su “casa”.
Pensemos en estos días pasados de tanto calor: nos acostumbramos a poner el ventilador o el aire acondicionado para refrescar nuestras casas. Se pone agradable la frescura hogareña. Pero, ¿cómo se comportan las abejas en su comunidad? En la colmena no hay ventiladores ni aire acondicionado y, cuando el calor aumenta, el peligro se incrementa: las altas temperaturas pueden provocar que la miel y la cera se derritan y crear un caos, grandes pérdidas “monetarias” y de vidas. En estos casos, las laboriosas abejas diseñaron un plan para refrigerar la colmena. Las abejas que no vuelan para buscar polen se quedan en casa, pero no para descansar, sino para crear un ventilador gigante con sus alas: aletean en la entrada de la colmena en un proceso de aireación que logra hacer salir el aire viciado y caliente de la colmena introduciendo con el movimiento de sus alas aire fresco y renovado. No se cansan de aletear, no se cansan de intercambiar el aire. Ahora bien, el éxito depende del esfuerzo de cada una de ellas pues es imposible que con una sola abeja se pueda refrigerar la colmena: hace falta el trabajo mancomunado de cientos de ellas para lograrlo.

De este modo se cuida la unidad de la comunidad: no es el trabajo de algún iluminado solitario y también es imposible cuidarla sólo con el esfuerzo de algunos. La unidad en la comunidad es el trabajo unificado de muchos que alineados con un objetivo desean que todos crezcan.
Para hacerlo hay que imitar a las abejas, sacar de nuestras comunidades el aire caliente y contaminado de los malos pensamientos, los chusmeríos, la envidia, los celos, las peleas, los rencores, la falta de perdón, del orgullo, para introducir la frescura del aire del Espíritu, su Gracia y su amor en la iglesia, que es comunidad.




EL SALON PREPARADO PARA LA GRAN FIESTA DE LOS 15


DE NUESTRA HIJA, LA CAPILLA ESPIRITU SANTO

ECOS DE LA FIESTA



El jueves 19 de septiembre se cumplieron los esperados 15 años de la consagración de la Capilla Espíritu Santo.
En la comunidad esperamos con ansias la llegada de este día que preparamos con esmero y dedicación.
Muchas personas donamos tiempo, esfuerzo y creatividad para lograr tal objetivo.
Tomamos como ejemplo a la colmena, en donde las abejas trabajan unidas por el bien común, cada una ocupando su lugar para lograr producir la miel.
Ese jueves, a las 20 hs participamos de la celebración de la Eucaristía y a  pesar de ser día de semana nos acompañaron muchas personas, algunas de las cuales trabajaron para que la Capilla fuera una realidad y recordaron el 19 de septiembre de 1998.
Para nuestra alegría nos acompañó el arquitecto Fabian Papini con su familia, quien no solo diseño la Capilla sino que participo en su construcción.
También se hizo memoria de los bienhechores, de aquellos que participaron muy activamente y ya no están entre nosotros pero que nos guían y hoy comparten la gloria de Dios Padre.
Luego compartimos un café calentito acompañado con cosas ricas preparadas por personas de la comunidad y disfrutamos recordando anécdotas de la construcción.
Los días siguientes fueron de mucho trabajo preparando el templo, esperando la celebración del día domingo y acondicionando el salón parroquial para lo que sería la gran fiesta. Para tal fin las mesas fueron adornadas por hermosos manteles, vajilla y centros de mesa realizados por personas de la comunidad; globos de colores, carteles alusivos y un enorme friso que cubría las paredes laterales del salón semejando un panal con fotos de estos 15 años de toda la comunidad.
La misa del domingo 22 estuvo presidida por nuestro obispo, monseñor Rubén Frassia, que como siempre tuvo palabras de afecto para la comunidad.
A las 13 hs, en el salón parroquial, recibimos a los comensales con una copita de vino  y  tostaditas con queso saborizado; personas de la comunidad animaron en todo momento el evento.
Y comenzó el almuerzo, al que no le falto nada; de entrada: empanadas, luego un asado regado por buen vino y acompañado con ensalada y berenjenas en escabeche, todo preparado con mucho amor.
Un momento muy emotivo fue la presentación de un video con fotos que mostraron el lugar donde hoy está la Capilla; los pasos de la construcción hasta llegar a la consagración por Monseñor Desiderio Colino; se recordó en imágenes el primer casamiento, el de Laura y Fabian Papini, y varios momentos más que nos emocionaron hasta las lágrimas.
El padre Darío recordó también con sentidas palabras a quienes aportaron ideas, trabajo y donaciones para lograr la edificación y en la persona de Oscar Mascherpa, uno de los precursores del proyecto, agradeció a tantos colaboradores. 
Bailamos y cantamos al sonido de la música de una banda de bella gente solidaria que donó su actuación.
No nos olvidemos del postre: alfajor helado; luego cantamos el feliz cumpleaños con el tradicional brindis con torta y un rico café.
Finalizamos sorteando el bono contribución con un premio de un viaje a Cataratas del Iguazú para dos personas que se realizó para poder abaratar los costos de la fiesta.
Vivimos gratos momentos, intensos. Que Dios Padre nos siga acompañando y el Espíritu Santo impulsando para seguir unidos y trabajando por el bien común.

La persona que se ganó el viaje a Cataratas fue:

La Sra. HILDA GIOCONDA CASTELLI
DNI: 3.984.021.

Máximo Paz 164  -  Lanús O.