El concepto “exorcismo” resulta frecuentemente confuso a causa de las numerosas interpretaciones
que han hecho de él versiones de cine y televisión, como así también algunos
grupos religiosos; en este artículo trataremos de comprenderlo más claramente.
Partamos de la idea de que no somos perfectos, pero sí de que estamos llamados
a serlo como lo es el Padre celestial (Mt. 5,48). Nuestra imperfección -siguiendo
la Escritura
del libro del Génesis- se debe al primer pecado del hombre y la mujer, es
decir, al “pecado original” que dejó dañada toda la naturaleza humana e incluso
la propia creación. Experimentamos sus efectos en la existencia personal:
egoísmo, ambición envidias, rencores, injusticias, desorientación, etc., y,
ayudados por la Palabra
de Dios, reconocemos en estas
consecuencias que lo que había sido creado “muy bueno” dejó de serlo. De allí
que la naturaleza humana es falible, enferma, imperfecta.


